Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 131 (VERSÍCULOS 1-3)
1 Canto de peregrinación. De David.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.
2 No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.
3 Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Adhemar Montagne Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 131
Con una gran espontaneidad, el salmista describe su actitud humilde y confiada delante de Dios, fundada en la renuncia a toda aspiración desmedida (v. 1). Esta actitud se expresa admirablemente en la imagen del niño que descansa tranquilo en los brazos de su madre (v. 2). El versículo final amplía la perspectiva a todo Israel, para exhortarlo a tener ese mismo espíritu de humildad y confianza en el Señor.
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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