Te amo, Jesús mío, y te amo con todo mi corazón y como a nadie.
Porque Tú me amas infinitamente.
Porque Tú me has amado desde la eternidad.
Porque Tú has muerto para salvarme.
Porque Tú me amas tanto que no podrías amarme más.
Porque me haces partícipe de tu divinidad y quieres que lo sea también de tu gloria.
Porque te entregas del todo a mí en la Comunión.
Porque me das en manjar tu Cuerpo y en bebida tu Sangre.
Porque estas siempre por amor a mí en la Santa Eucaristía.
Porque me recibes siempre y nunca me rechazas.
Porque eres mi mejor Amigo.
Porque me colmas de tus dones.
Porque me tratas siempre con ternura, a pesar de mis pecados e ingratitudes.
Porque me has enseñado que Dios es mi Padre y me ama mucho.
Porque me has dado por Madre a tu propia Madre.
Dulce Corazón de Jesús, sé mi amor.
Te amo por los que no te aman.
Te amo por los que nunca piensan en Ti,
Te amo por los que no te visitan,
Te amo por los que te ofenden e injurian.
Te amo y te digo con aquel tu siervo:
¡Oh, Jesús! Me entrego a Ti para unirme al amor eterno, inmenso e infinito que tienes a tu Padre Celestial. ¡Oh, Padre adorable! Te ofrezco todo el amor eterno, inmenso e infinito de tu amado Hijo Jesús. (San Juan Eudes.)
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.