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“Dios empezó a ponerme en contacto con la realidad de la sordera”

por Carlos L. Rodriguez Zía
Padre Luis Cabrera

Desde hace un tiempo en la web de Radio María se puede ver a un sacerdote, el Padre Marcos Cabrera -párroco en la localidad cordobesa de Alta Gracia (Argentina)- celebrar la misa para las personas sordas, empleando la Lengua de Señas. Con él hablamos al respecto.

Pero antes de empezar con la secuencia de preguntas y respuestas, una breve autobiografía del Padre Marcos Cabrera: “Crecí, en Villa Giardino, en una familia creyente, con una fe muy sana, de esa que nos dejaba, a mí y a mis dos hermanos, un margen de libertad muy interesante para hacer nuestras propias elecciones. Por otra parte, cursé el Jardín de infantes, la Primaria y la Secundaria en el Colegio de las Hermanas de la Virgen Niña, a quienes sentí siempre como mis segundas madres. Terminado el colegio secundario, empecé a estudiar Ciencias Químicas, porque había decidido ser bioquímico. Los fines de semana, cuando volvía a mi pueblo, daba catequesis en uno de los barrios. Fue en esos primero años de Facultad que hice un retiro de orientación vocacional y proyecto de vida, que me movilizó interiormente, y me hizo plantearme la pregunta “¿y por qué no ser sacerdote..?”. Pregunta que intenté, lógicamente, evadir, pero que volvía una y otra vez con insistencia. Después de un tiempo de discernimiento, acompañado por un sacerdote, vi con claridad que era muy posible que encontrara mi felicidad en compartir lo que Jesús hacía en mi vida, el sentido único y distinto que le daba.”

¿Cuándo y cómo nació la idea de celebrar la Misa en Lengua de Señas?

-Hace muchos años, en mi pueblo, en Villa Giardino, participé de una Misa en la que una niña sorda recibía su Primera Comunión. Durante toda la Misa me preguntaba cómo estaría ella viviendo esa celebración. Porque se la veía distraída, porque lógicamente no estaba recibiendo prácticamente nada de lo que el sacerdote decía. Y fue ahí que me vino a la memoria y al corazón las palabras que Jesús resucitado le dice a sus discípulos, en el final del Evangelio de Mateo: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. Ese “todos” resonó con mucha fuerza dentro mío. Porque estaba dándome cuenta de que esa niña, y en ella las personas sordas, no entraban en ese “todos”. Desde ese momento Dios empezó a ponerme en contacto con la realidad de la sordera. Primero con una amiga, que sabía Lengua de Señas, y me animó a empezar este camino. Recién al final de los siete años de Seminario, pude hacer el Curso de Lengua de Señas Argentina, en un instituto en el que todos los profesores eran sordos. Mi intención era prepararme para, algún día, poder celebrar la Misa y los demás sacramentos en Lengua de Señas. Fue una de las profesoras sordas quien, en cierto modo, aceleró un poco las cosas, pidiéndome que les celebrara la Misa.

¿Qué dificultades encuentra una persona sorda o con problemas auditivos a la hora de practicar la fe?

-La principal dificultad es la de la lengua. Nuestras celebraciones, en las que expresamos nuestra fe, y la compartimos con otros, tienen una gran carga de oralidad, de cosas que se dicen. Lógicamente, es muy difícil para una persona sorda poder entrar en el misterio, cuando a los gestos o signos que realizamos durante una celebración le falta el apoyo de las palabras que clarifican o fundamentan las acciones litúrgicas.

¿Cómo fue tu acercamiento a la comunidad de sordos en Córdoba?

– Mi acercamiento a la comunidad sorda de Córdoba se dio naturalmente a través de CRESCOMAS, el instituto en el que estudié. Junto a tres profesores sordos hicimos una primera interpretación de la Misa, y ellos, que son parte importante de la comunidad sorda, fueron la puerta de entrada.

¿Qué te aportó cómo sacerdote celebrar la misa de esta manera?

-Todo el proceso de interpretación de la Misa, es decir, pasar las oraciones, las plegarias, y todo el ritual del Español a la Lengua de Señas, significó un desafío muy grande, en el sentido de fue necesario profundizar en el sentido de cada oración, de cada palabra, de cada expresión. Eso trajo aparejada una especie de redescubrimiento de la liturgia, de las oraciones. Me hizo (y todavía me hace) pensar en la importancia del lenguaje que utilizamos, y en no caer en la tentación de dar por supuesto que todo está absolutamente claro. Interpretar las oraciones, o un Evangelio, me devuelve, siento, la certeza de la necesidad de resignificar nuestro lenguaje, de hacerlo, cuando sea necesario, más accesible y, por ello, más comprensible.

¿Hay en la Iglesia, al menos en Córdoba, la idea de expandir esta práctica? Por ejemplo: sumar un intérprete, a las misas para oyentes.

– Voy viendo algunos destellos de esperanza en este sentido. Hay personas que se entusiasman con la idea de trabajar para y con la comunidad sorda. Sería ideal que muchos pudieran aprender la Lengua de Señas para, por ejemplo, poder brindar la catequesis en dicha lengua.

¿Podría la Iglesia dar un primer paso y en la formación de sus sacerdotes y religiosos y religiosas, y en los colegios católicos introducir la enseñanza de la Lengua de Señas?

-Seguramente. Hace muy poco se aprobó, finalmente, y después de muchos años de lucha, la Ley de Lengua de Señas, una ley que reconoce a la Lengua de Señas Argentina como una lengua natural que conforma el patrimonio cultural de las personas sordas. Uno de sus artículos propone fomentar e impulsar el acceso y el uso de la Lengua de Señas. Sería ideal que en la formación de cualquier nivel se brindaran, al menos, los conocimientos básicos sobre esta lengua, que permita una mínima comunicación con las personas sordas.

¿Otros sacerdotes ser han puesto en contacto contigo para celebrar ellos mismos los sacramentos en la Lengua de Señas?

-Hace algunos años participé del Segundo Encuentro Nacional de Sordos Católicos, en la provincia de Salta. Ahí conocí a dos sacerdotes. Uno de ellos trabaja, en su diócesis, en el área de discapacidad, y el otro estaba, en ese momento, estudiando Lengua de Señas. Y hace unos meses conocí a Martín, cura sanjuanino, que terminó de estudiar la Lengua de Señas, y está trabajando con la comunidad sorda, en su parroquia. Fue un regalo enorme conocerlo y poder compartir con él las búsquedas, las dificultades, los interrogantes, pero también las alegrías y las bendiciones recibidas en el trabajo con las personas sordas. Hace poco empezó él también a celebrar la Misa en Lengua de Señas.

¿Le tuviste que hacer alguna modificación, dentro de lo posible, a la liturgia?

-No, la liturgia, en cuanto a los momentos de la celebración, es la misma que cuando celebro para personas oyentes. Las adaptaciones se dan solo en cuestiones lingüísticas: la Lengua de Señas tiene su propia estructura gramatical, sus reglas, que es necesario respetar para que sea inteligible. Y al ser una lengua viso-gestual, en la que las manos cumplen una función central, hay momentos de la Misa en los que es necesario realizar algún ajuste, alguna modificación, sobre todo en la elevación del cáliz y la patena, mientras se pronuncian las palabras. Pero se trata de adaptaciones mínimas.

¿Por último, cómo ha sido tu recorrido como sacerdote y a qué aspiras siéndolo?

-Llevo dieciséis años en el sacerdocio. Como diácono estuve un año en la parroquia de Bialet Massé. Mis primeros tres años de sacerdote los viví en las parroquias de Cosquín. Y ahora llevo trece años en Alta Gracia, donde estuve primero en las parroquias de Nuestra Señora de Fátima y de Buen Pastor, y ahora en Nuestra Señora de La Merced. Además, soy profesor de Sagrada Escritura, y doy clases desde hace muchísimos años. Mi aspiración/sueño como sacerdote es hacer presente a Jesús en la vida de aquellos con los que voy compartiendo el camino. Y cuando digo “hacer presente a Jesús” me refiero a ayudar a otros a encontrarse con el Jesús de los Evangelios, el Jesús de la libertad, el Jesús que nos invita a descubrir que solo si nos tomamos en serio sus palabras podremos alcanzar la felicidad y esa plenitud de vida que tanto anhelamos.


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1 comentario

ESTEBAN TOVAGLIARI August 29, 2023 - 10:18 am

Esto es verdaderamente inclusión!!!! Que Dios bendiga a este sacerdote y a todos aquellos que se suman a este hermoso trabajo.

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