Señor mío Jesucristo, fuente de misericordia y de perdón; vengo a refugiarme en Ti, que has dado la vida por salvarme.
Señor, no me da vergüenza descubrirte mis llagas. Me apenan mis pecados, cuyo número y magnitud sólo Tú conoces; pero confío en tu infinita misericordia.
Te adoro, Señor, porque diste tu vida en la cruz y te ofreciste en ella como redentor por todos los hombres y por mí.
Te adoro, Jesús Escondido, porque te quisiste quedar con nosotros en el Pan Vivo y en el Vino de Tu Sacratísima Sangre. Y me esperas…
Me arrepiento de mis pecados. Que tu Cuerpo y tu Sangre me ayuden, Señor, a obtener de ti el perdón; renueven en mí los sentimientos santos, me impulsen a cumplir tu voluntad y me protejan en todo peligro de alma y cuerpo.
Amén.
Inspirado en la Oración de san Ambrosio ante el Santísimo.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.