Vengo, Jesús mío, a visitarte. Te adoro en el sacramento de tu amor. Me resulta difícil imaginar vivir con esperanza si no tuviera la plena conciencia de estar en tus manos, mi Dios amoroso.
Pongo mi confianza en Ti, Señor. Se que no estoy exento de problemas, pero se también que no camino solo. Tú eres mi compañero fiel siempre presente, mi ayuda en todo momento, que me alimentas con tu Cuerpo y con tu Sangre, y me das tu fortaleza.
Jesús mío, dame tu bendición y fortalece la esperanza que me viene de Ti y está en mi corazón; la esperanza que se acrisola con el dolor, pero que no pierde el objetivo: sostener, caminar, mirar hacia el horizonte del reino de Dios.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.