Para vivir sanamente, aprende a construir tu vida con familia, para que la familia construya tu vida plenamente.
Merece la pena hablar del aspecto familiar en la vida del sacerdote.
Llega el momento en el que toca afrontar la evolución natural de tu propia familia y se hace vivo el haber “dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras” por Jesús.
Pero ese mismo Señor, por quien dejamos todo, es el que sabe hacer nuevas todas las cosas.
Repasemos los elementos que con la gracia de Dios nos permiten construir familia.
1. Desierto: en este caminar del presbítero siempre aparece una fase, la familiar. Porque aquí aparece el momento en que el sacerdote descubre con el tiempo, que va quedando solo de manera intra familiar, para asumir una relación nueva extra familiar. Con el paso del tiempo, los padres van falleciendo, los hermanos van haciendo su familia y los sobrinos empiezan a construir sus vidas. Es allí donde el sacerdote empieza a sentir carencias y pérdidas; en donde posiblemente no sepa dónde pasar Navidad o espera una invitación de alguien, ya que sus seres cercanos tomaron otros rumbos o cambios.
Es allí donde el sacerdote enfrenta su desierto familiar y cuando fallecen los padres, hay un antes y un después. Ese desierto debe ser enfrentado con realidad y madurez, aprendiendo que hay cambios en su vida y en su familia. Y es comprender que desde ello, debe tomar una decisión.
2. Compartir: es aquí donde el sacerdote pasa de una relación intra familiar a una relación extra familiar. En donde empieza a generar lazos con familias o personas concretas. Es empezar a generar un círculo íntimo donde puede sentirse hermano, hijo y amigo. Porque necesita de una contención familiar y también de una intimidad relacional, donde pueda ser simplemente una persona sin institución, donde pueda mostrar su identidad sin una sacramentalidad. Donde simplemente pueda ser Luis, Marcelo o José. En donde pueda comprender que no será juzgado si habla de cualquier cosa o simplemente juega a la play. Este proceso es la implicancia de una madurez afectiva y espiritual.
3. Los cambios: es posible que tu familia cambie y también que vos, sacerdote, cambies con tu familia. Pero el tiempo de trabajo interior, exige que aprendas a mirarte como hombre y como sacerdote, que sepas que hay momentos en que necesitas expresar en tu dirección espiritual, tu camino familiar y quiénes son tus familiares hoy. Porque es ahí donde las crisis aparecen fuertemente y pueden llevarte a que, en vez de refugiarte en una familia, puedas refugiarte en una sola persona. Más allá de hablar de una persona con afectos, los afectos pueden reducirse en una persona, generando una dependencia, y esa dependencia te puede generar obsesión. Por eso, para vivir sanamente, aprende a construir tu vida con familia, para que la familia construya tu vida plenamente.
Reza por nosotros. Algo bueno está por venir.
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