Evangelio según san Juan 17, 20-26
Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
“Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno
-yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos”.
Creerán en mí
1) Levantó: Es importante que también recuerdes que tu proceso interno es producto de tus situaciones externas. Leí algo de la medicina china que me llamó mucho la atención: para la medicina china todo está en cinco órganos. El hígado es la vista, pero es la ira, porque todo entra por los cinco sentidos. El riñón es el miedo es el oído, sale por la uretra. El pulmón es la tristeza, es la nariz, el olfato y la piel, por eso cuando estamos tristes nos da gripe. El bazo es el pensamiento con el estómago, y el corazón es la lengua, la alegría, la cara porque es el primer órgano que se desarrolla en el embrión. Todo lo recibimos por los cinco sentidos, pero todo se va grabando emocionalmente, el cuerpo se convierte en la mente cuando habla el pasado.
2) Creerán: Dios viene a tu vida y a tu historia porque te ama así y sabe de lo que viviste y sufriste. Pero Dios cree en ti y por ende vos también tenés que creer en Él. Hay veces que creemos que seremos felices “cuando”… cuando tenga pareja, cuando me reciba, cuando me case, cuando me compre una casa, pero como diría Freud: “El destino de toda ilusión es la desilusión”. Porque si nos ilusionamos de que seremos felices cuando tengamos “tal cosa” nos vamos a desilusionar mucho. La oportunidad que te da Dios es hoy de ser feliz y por ende creyendo en Él se puede hacer todo más fácil.
3) Amaste: Creo que cuando uno siente el amor de Dios en su vida le cambia todo y sana todo ese interior golpeado que tenemos. Cuando sabemos que hay alguien que nos ama nos da seguridad de vivir y ganas de vivir. Por eso ponele ese gusto a la vida, porque cuando se va viviendo la vida se le encuentra el gusto al vivir. Eso es sabiduría, el don de saber vivir. Algo bueno está por venir.
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