Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.
Estaré hasta el fin del mundo
1) Galilea: Jesús siempre hace volver al inicio de todo, el inicio del llamado. Por eso, ante tus crisis existenciales, cuando pensás qué voy a hacer, cómo lo voy a llevar. Ante esos momentos en que dudas de tu vida, volvé a recordar por qué comenzaste todo esto, por qué elegiste vivir con ella y hacerla tu mujer. Volvé a pensar por qué lo elegiste a él como el hombre de tu vida. Volvé a tu esencia, volvé a tu objetivo. Cuando me toca la crisis de mi sacerdocio (porque yo también tengo crisis) tengo que volver y pensar “por qué elegí esto”. Ahí está la respuesta de muchos de esos interrogantes que giran en tu cabeza, pero si ves que ya no hay respuesta, entonces allí y desde allí, decidí. El amor o la vocación no se encuentran, sino que se construyen, y se necesita de ese paso a paso para construir en el día a día. Por eso Jesús los hace ir a Galilea, para que recuerden de dónde vienen y cómo comenzó todo en sus vidas. Porque en la crisis vivida en la cruz le robaron la identidad y el objetivo del por qué y para qué vivían. Si te olvidaste de tu identidad y de para qué vivís, volvé a tu esencia. Me acuerdo de Pablo VI y de san Juan Bosco, que volvieron a su casa para recordar porqué habían elegido esta vocación y este camino.
2) Vayan: Me gusta la palabra “todos”, vayan a todos. Porque Jesús nos invita a que vayamos a todos. Después vamos a discernir qué pasa con este o con aquel, pero la clave es llegar a todos. Creo que como Iglesia nos hemos olvidado muchas veces de este término y nos hemos ido por algunos, en vez de todos, o hemos pasado el colador antes de llevarles a Jesús. No podés y no puedo ser cristiano colador o aduanero, donde digo “este pasa, este no pasa”, “este sí y este no”. Somos personas que conocimos a Jesús y tenemos que llevarlos a todos.
3) Estaré: Qué reconfortante es saber que Jesús nunca te abandona y que siempre está a tu lado. Aquí está la clave de tu vida y de la mía, el saber que Él está y te invita a seguir sin miedo, porque no te suelta. En esta semana te propongo que salgas de vos, que te animes a enfrentar las cosas y a vivir la vida de la mejor manera, sin miedos y prejuicios, porque hay un Dios que está con vos. Algo bueno está por venir.
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