Evangelio según san Juan 16, 29-33
Los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas.
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios”.
Jesús les respondió: “¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo”.
Claro y sin parábolas
1) Sabes: Una vez un gran maestro de ajedrez jugó contra un rey muy poderoso. El rey lo llamó porque quería aprender lecciones y estrategias para la guerra. Al terminar la partida el gran maestro se levantó, miró al rey y le dijo: “No juegas para ganar, sino para no perder”. El rey no lo entendía, pero es que no se trataba solo de la partida. El imperio del rey estaba seguro. Protegía sus tesoros, su reputación, su gente y nunca arriesgaba ni sacrificaba. Eso le llevó con el tiempo a no crecer y empezó a perder. En ajedrez no ganas protegiéndolo todo, sino que ganas sacrificando piezas. Lo mismo que en el ajedrez, la vida implica riesgos. Tienes que sacrificar tiempo, comodidad, sueños y hasta dinero. Pero, si quieres crecer, tienes que sacrificar.
2) La hora: No siempre es el mejor plan hacer, sino “ser”. Cuando nos enfrentamos al monstruo de la tristeza o de la ansiedad siempre es necesario una pausa mental, un momento, un tiempo. Hay momentos que no tenemos que hacer nada. Por eso, no podemos siempre estar en piloto automático. Es por ello que hay momentos que debemos dejar que Dios actúe.
3) Mundo: Termino con una poesía de Facundo Cabral:
La fama no me interesa
Pues esclaviza a cualquiera
Y a mí siempre me gustó ser dueño de mi cabeza.
Doy la cara al enemigo
Y la espalda al buen comentario
Porque el que acepta un halago
Empieza a ser dominado.
El hombre le hace caricias al caballo… pa’ montarlo.
Prefiero seguir a pie y no en caballo prestado pues alguien por una manzana pa’ siempre quedó endeudado.
La muerte me está siguiendo desde el día en que nací
Pero va a costarle mucho interrumpir mi vivir.
La vida es un misterio,
Una permanente intriga.
En aprender a vivir se nos va
Toda la vida…
Nunca esperé que mi vida me la resuelva el estado,
Porque me devuelve menos de lo que me ha quitado.
La justicia para el hombre y la ley para el ciudadano.
Por eso creo en Dios y no en los abogados.
Algo bueno está por venir.
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