Señor Jesús, nos acercamos a Ti con corazón sincero. Tú nos invitas a comenzar de nuevo, dejando atrás nuestros esquemas y resistencias.
Que el viento suave del Espíritu toque nuestra alma y nos haga renacer, renovando nuestra mente, nuestro corazón y toda nuestra vida.
Enséñanos a confiar en tu acción, aunque no siempre la comprendamos, permaneciendo a tu lado para ser transformados desde dentro.
Concédenos reconocer tu presencia en lo cotidiano y en lo eterno. Que tu fuego nos impulse, como a María, a un servicio alegre y a una entrega incondicional.
Espíritu Santo, dulce Huésped del alma, que esta llama ante el Santísimo sea luz para nuestro caminar. Disipa nuestros miedos con tu audacia y haznos testigos de la Vida Eterna que ya habita en nosotros.
Al volver a nuestras tareas cotidianas, que nuestras manos sean tus manos y nuestra voz el eco de tu amor.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.