Evangelio según san Mateo 11,25-30
Jesús dijo:
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.”
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”
Agobiados
1) Alabo: Hay muchas personas que en tu vida te pueden tener atrapado en tu pasado y tienes que estar dispuesto a soltar para avanzar hacia tu futuro. El pasado es algo más que lo que hemos hecho, que dónde hemos estado y hasta incluso quiénes somos. Cada día vas a tener que escoger, o vivir en el pasado (que es lo que conoces) o crear un futuro con el Señor. El gran peligro radica en el camino fácil, porque aferrarte a lo que conoces, aferrarte a lo que tienes y hacer del futuro una extensión del pasado te puede llevar a no alabar a Dios, sino a contrariarte en Dios. Es entregar todo lo que tenemos con la promesa de un futuro que no conocemos. He visto a mucha gente vivir en la gloria de sus éxitos pasados. Hay hasta curas que viven atrapados en el ‘86 o en el ’98 y dicen: “¿Te acordás lo que era la parroquia?”, pero ya estamos en el 2026. Es momento de avanzar a un futuro nuevo, pero hay una diferencia entre prender fuego al pasado y quemar puentes. Nunca subestimes al pastor de ovejas de hoy, porque mañana puede ser tu rey (David). Para ello hay que tener cuidado, porque puede que estés hablando demasiado y no escuchando lo suficiente.
2) Dado: Alguien dijo una vez: “Si persigues dos conejos, ambos se te van a escapar”. Uno no puede perseguir dos conejos por la vida, por eso la gente más sabia y exitosa que conocí son aquellos quienes aprendieron a decir “no” a casi todo. Los que se permiten el no, sin importarle el qué dirán y quitándose de encima el “no quiero ofender a nadie”, son quienes alcanzan la efectividad en su asignación. Sin embargo, los que dicen sí a todo (y me pongo como ejemplo, porque es un gran error mío) son aquellos que se meten en problemas, asisten a reuniones que no querían asistir, pierden tiempo en cosas que no son necesarias. Por eso la clave de ver a Dios es saber tener capacidad de poner límites al tiempo que dedicas a cada cosa, porque un “No” para algo es un “Sí” para alguien.
3) Vengan: Cuando se descubrió petróleo en Dubai, allá por el 60, su Emir dijo: “Mi abuelo montaba en camello, mi padre montaba en camello, yo conduzco un Mercedes, mi hijo un Land Rover, su hijo conducirá un Land Rover, pero el hijo de mi hijo volverá a montar un camello”. Obvio que le preguntaron por qué, y aquí viene lo interesante: “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles”. Algo bueno está por venir.
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