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Padre Luis Zazano – Un mensaje de tres puntos: cuidar la alegría, cuidar la oración y cuidar la humildad

por Editor MDC

En el marco del XIII Encuentro Nacional de Madrugadores, celebrado en San Miguel de Tucumán, el Padre Luis Zazano compartió una plática con los participantes del encuentro. A continuación, presentamos la transcripción completa de sus palabras, para acercar el mensaje compartido durante esta jornada.

En el primer punto: quería invitarlos a que cuiden esto, la alegría.

La alegría, cuídenla. Uno de los problemas que tenemos en la Iglesia Católica es que siempre nos convertimos en “caretas” muy rápido, ¿no? Y hasta hay veces que generamos el camino de tristeza. Jesús siempre nos dijo: “Alégrense”.

Y cuando uno tiene paz de corazón tiene alegría. Y eso es lo que uno puede conseguir cuando uno en la madrugada reza y tiene presencia de Dios.

Por eso, cuando uno se va a confesar, el cura cuando te da la absolución te dice: “Te conceda por el ministerio de la Iglesia el perdón y la paz”. Porque cuando uno tiene paz en el corazón puede perdonar y cuando uno perdona alimenta su paz. Por eso, queridos chicos, queridos muchachos, querida gente, los animo a eso, a que cuiden la alegría.

Como un segundo punto, quería invitarlos a que cuiden siempre la oración.

Muchas veces por rezar todos los días el Rosario no significa que somos orantes. Como decía un profesor mío, los religioso es muy peligroso. Lo sagrado es muy peligroso, porque lo sagrado es algo extraordinario, pero cuando te acostumbrás todo el día a rezar, ya entrás en un acostumbramiento.

Mitad que me acostumbre y mitad que me miento. Por eso, cuidado, muchachos, no dejen que esto del mero cumplimiento me lleve solamente a cumplir el Rosario que tengo que hacer, pero me termino mintiendo porque solamente paso, paso y paso con los dedos las cuentas de mi Rosario, pero mi mente y mi corazón no están ahí.

Por eso quiero animarlos a eso que cuiden la oración; y orar es hablar con Dios a la manera de cada uno, como en la tierra, el corazón. Obviamente que, obviamente que la vida espiritual hay momentos muy buenos, momentos muy difíciles, pero muchachos, no usen el caretaje. No podemos vivir con caretaje.

Cuidado con eso. No podemos ser caretas, demostrarnos una voz y ser otra.

Y el tercer punto: primero decía la alegría, que es lo que transmite la paz y el perdón; segundo, la obración; y tercer punto, la humildad.

La humildad. Esto es algo que siempre tenemos que cuidar porque ustedes son esa iglesia presente detrás de todo. Es esa iglesia que es orante, que no se ve mucho lo que ustedes hacen, que no se conoce mucho de lo que ustedes hacen. Hasta algunos lo deben considerar de locos decir: “¿Qué, se van a juntar con este frío a está hora de la mañana?”. O hasta incluso, algunas debe decir: “Anda, mi amor, anda rezar”. Es más, algunas esposas dicen: “Padre, rezo para que mi esposo vaya al encuentro”.-Risas del auditorio- “¿Y qué tal va la oración?”. “Y yo digo que el Señor lo ilumine. Pero ahora que hace dos días que no está en la casa, digo que el Señor lo elimine”.- Más risas del auditorio- Continuando, cuiden eso. La humildad, ¿no? la humildad.

Me voy a detener rapidito no más. Y saben este es uno de los puntos que me gustaría así como detenerme en ello es: que no es lo mismo ser útil que ser valioso. Ustedes lo que hacen es valioso, pero no es útil. Y te hago una diferencia: un sacacorcho es útil, pero no es valioso. Una camioneta 0 km es útil, pero no es valioso. Un abrazo de tu hijo, eso es valioso. Una caricia sincera, eso es valioso.

Qué curioso, ¿no? Siempre estamos atentos a lo útil y nos olvidamos de lo valioso; pero cuando te estás por morir, te acordas de lo valioso, pero te olvidas de lo útil. Qué curioso porque cuando voy a la terapia intensiva, nunca me dije: “No, padre, por favor, ¿me puedes traer mi 0 km?”. Siempre me dicen: “Padre, por favor, pedirle a mi hijo que me cuide y me acompañe”.

Ahí está. Y entonces cuidado porque muchas veces se pueden confundir entre lo útil y lo valioso. La vida es muy corta, queridos muchachos. La vida es para seguir adelante y lo que ustedes están haciendo es valioso. Capaz que no es útil. Capaz que mucha gente no lo valora.

Y con todo respeto, capaz que hasta gente de dentro de la misma iglesia no lo valora: “Ah, estos desgraciados que se juntan”. Pero sin embargo, muchachos, es algo valioso porque ustedes están ayudando a salvar almas… y cuando vayamos al cielo, ahí nos vamos a enterar. Eso sí, si no llega a ver el cielo, ¡qué quilombo que hacemos! -Risas del auditorio-

Dios siempre está con nosotros. Dios siempre nos acompaña. Por eso los animo a que sigan adelante, chicos.

Pero eso si: cuiden la alegría, cuiden la oración y cuiden la humildad. Si cuidan estas tres cosas, yo les aseguro que le diría a Jesús lo mismo que nos dijo en el evangelio: “No estás lejos del reino de los cielos”.

Que el Señor nos siga acompañando porque hasta el cielo no paramos y seguro que algo bueno va a venir. Que Dios les bendiga.


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