María, Madre, quiero abrir el corazón para recibir tu amor y el amor de Dios
María, tu conoces mis caídas, las cargas de mis cruces cotidianas, mis miedos e inseguridades, mis debilidades y tibiezas. Sabes que solo no puedo transitar el camino de la vida – acompáñame en mi peregrinar cotidiano.
Que no tenga miedo de aceptar la voluntad de Dios en mi vida, a pronunciar como tú el “hágase en mí según tu palabra”. Que pueda tener, como tú, una fe firme para que no dude nunca de los planes que Dios tiene pensados para mí.
María, Madre, quiero abrir el corazón para recibir tu amor y el amor de Dios. Quiero tener tu misma confianza en tu Hijo, Jesús y tu misma esperanza en Dios.
Así sea
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