«El pan en las manos de Jesús alcanza para todos»
Evangelio según san Mateo 14, 13-21
EN aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, denles ustedes de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Tráiganmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 2 de Agosto de 2026
En este primer domingo de agosto tenemos muchos motivos para orar.
Oramos por los párrocos porque el próximo martes 4 es el día de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos. Oremos por el párroco de nuestra comunidad.
Además, el jueves 6 de agosto Bogotá cumple un año más de existencia, la capital, la casa de todos los colombianos. Y el 7 de agosto, al conmemorar la Batalla del Puente de Boyacá, oramos por Colombia y por el nuevo Presidente de la República.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
Cinco panes y dos peces. Es lo único que tiene Jesús a la mano. Lo tiene la comunidad y lo pone en manos de Jesús. Pero la multitud es muy grande.
Esto le puede haber pasado a su familia, que no encuentra la manera de alimentar a todos sus integrantes. Puede ser que muchas familias de Colombia estén pasando hambre porque no tienen empleo, pero hay signos esperanzadores, hay solidaridad.
La fe en Jesucristo nos lleva a convertir en obras la enseñanza de Jesús en el Evangelio. Esa es la Buena Nueva: una buena noticia que llena de esperanza, de bondad y de misericordia el corazón y la vida de todas las personas.
Los seguidores de Cristo aprendemos del Señor a poner en sus manos lo poco que tenemos para que no le falte a nuestra familia ni a las demás familias.
Hoy quiero agradecer a todos los Bancos de Alimentos de Colombia, especialmente al Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Bogotá, a todos los voluntarios y a quienes, en silencio, hacen una cadena de solidaridad para que el Evangelio que hoy escuchamos se haga realidad entre los más necesitados.
Pidámosle al Señor que haya muchos corazones y muchas manos tendidas para favorecer a quienes pasan hambre: ancianos, campesinos, indígenas, desempleados, habitantes de calle, enfermos y personas solas.
El pan en las manos de Jesús alcanza para todos. Y desde el altar de la Eucaristía, el pan que nos da vida eterna nutre a toda la humanidad.
Que el Señor nos bendiga y acompañe en esta semana que comienza, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
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