«Busquemos a Dios en nuestra vida y seremos felices»
Evangelio según San Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
“¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos.” Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.”
Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, Señor”, pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?
Contestaron: “El primero”.
Jesús les dijo:
“En verdad les digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron.”
En cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y aún después de ver esto, ustedes no se arrepintieron ni le creyeron.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 27 de Septiembre de 2026
Cada domingo nos encontramos con Jesús en la Eucaristía. Escuchamos su palabra y nos llenamos de alegría y de fortaleza para trabajar durante toda la semana.
Este es el último domingo del mes de septiembre. Que el Señor llene de alegría su corazón.
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios
y Salvador y todo el día te estoy esperando.
Hemos escuchado el capítulo 21 de San Mateo, donde el Señor Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos.
Cuántas veces usted y yo le hemos dicho al Señor: “No quiero”. Y después recapacitamos, nos centramos, nos serenamos y decimos: “El Señor me está llamando. El Señor me ama. El Señor me muestra sus caminos”. Y tomamos una decisión.
“Iré. Le haré caso al Señor. Obedeceré lo que el Señor me está mostrando a través de las circunstancias, a través de la oración”.
Cuántas veces le hemos dicho no al Señor y luego nos arrepentimos. Eso significa conversión.
Y la conversión es el cambio de camino. Y el cambio de camino lo necesitamos todos.
Cambiar en nuestra vida, dejar los caminos del hombre viejo, que no nos deja ser felices, que no nos deja ser hermanos, que no nos permite reconocer el amor de Dios nuestro Padre.
Jesucristo el Señor, con esta parábola en este domingo, nos está invitando a reconocer las veces que en mi vida le he dicho no. Un no rotundo a Dios y a su plan de salvación tiene una nueva oportunidad si dejamos que el Espíritu Santo obre en nosotros y nos regale el don de la conversión.
Aceptemos la conversión en todos los sentidos. Busquemos a Dios en nuestra vida y seremos felices.
En esta semana quiero recordarles: es muy importante que cuidemos el don maravilloso que el Señor nos ha dado del agua y del medio ambiente.
No desperdiciemos el agua. Además, cuidemos nuestros campos. No contaminemos.
Ayudemos para que no haya quemas y para que no haya incendios forestales.
La casa común bellísima que el Señor nos dio es para todos.
Que el Señor nos bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.