Señor Jesús, estoy ante Ti, contemplando el misterio inmenso de tu entrega.
Gracias, Señor, por esperarme siempre con infinita paciencia en el sagrario. Perdóname por las veces en que las excusas, la prisa o las distracciones me alejaron de Ti.
Hoy quiero entregarte mi tiempo sin reservas, pues cada minuto ante tu presencia eucarística es una fuente inagotable de gracia y sanación.
En este Sacramento del Amor, enséñame a descansar en Ti, a escuchar tu voz en el silencio y a dejarme transformar por tu mirada. Que aprenda a amar como Tú amas.
Haz que regrese a Ti una y otra vez y encuentre en tu Pan de Vida luz para mis decisiones, consuelo en las pruebas y fuerza para ser testigo de tu amor en el mundo.
Amén
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