San Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María nos recuerdan, que cada uno de nosotros es una bendición y podemos ser una luz en la vida de los demás como lo es María.
Queridos niños, somos Joaquín y Ana, hoy queremos contarles la historia del nacimiento de nuestra hija.
Durante mucho tiempo, orábamos a Dios pidiéndole lo que más anhelaban nuestros corazones, ¡ser padres! Dios escuchó nuestras súplicas y nos bendijo con una niña a la que llamamos Myriam, que se traduce como María.
Ella fue desde siempre muy especial a los ojos de Dios.
María, nació en Jerusalén. ¡Ese maravilloso día, nuestros corazones se llenaron de alegría y gratitud! Creció siendo una niña llena de gracia y bondad. Desde pequeña, mostró un profundo amor por Dios y todas sus creaturas.
La Iglesia celebra su nacimiento cada 8 de septiembre recordando ¡la luz y la esperanza que nuestra dulce hija trajo al mundo!
Queridos niños: ¡recuerden, cada uno de ustedes es una bendición y pueden ser una luz en la vida de los demás como lo es María!
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