Nuestra Señora de Suyapa es la Patrona de Honduras y su festividad se celebra el 3 de febrero.
Nuestra Señora de Suyapa – Su historia
Existen muchas versiones acerca del descubrimiento de la Virgen de Suyapa. La versión más ampliamente aceptada, es la de su descubrimiento milagroso por parte del trabajador agrícola Alejandro Colindres, a finales de enero o principios de febrero en 1747.
Suyapa está situada a al sudeste de Tegucigalpa, capital del país, a unos ocho kilómetros. Su nombre proviene de Coyapa, un vocablo indígena, que significa “en el agua de las palmeras”. Cerca de ahí está la montaña del Pilingüín, vestida siempre de verde gracias al follaje de sus pinos.
Una tarde bajaba por el sendero un labrador de nombre Alejandro Colindres. Con él venía Lorenzo Martínez, un niño de ocho años. Venían de trabajar en la milpa, donde estuvieron cosechando maíz. El sol se ocultaba entre los montes y como la jornada había sido intensa, decidieron pasar ahí la noche.
Al acostarse en el suelo, Alejandro sintió que algo le impedía acomodar la espalda, a oscuras tomó el objeto y lo arrojó lejos. Pero al recostarse nuevamente sintió aquella molestia en el mismo lugar y esta vez no lo tiró, sino que, lo guardó en su mochila. Al día siguiente descubrió que el misterioso objeto era una pequeña estatuilla de Nuestra Señora tallada en madera de cedro. Medía unos seis centímetros y medio de alto, tenía la tez morena y las manos juntas sobre el pecho.
Alejandro llevó la estatuilla al altar de su familia en casa de su madre. Era una familia de un profundo sentimiento religioso. Colocaron la imagen en una mesita, adornada con flores naturales renovadas diariamente. Sentían una gran veneración a la Inmaculada. Luego la pasaron a una pequeña habitación acondicionada como capilla. Por más de veinte años le rindieron un culto familiar, sencillo y sincero en la casa de los Colindres. La visitaban con frecuencia, le ofrecían sus trabajos, le confiaban sus preocupaciones y necesidades.
Los habitantes de la aldea también le tenían mucho cariño. Cuando alguno enfermaba solían llevar la imagen a la casa del enfermo para que la Virgen lo visitara. Un día enfermó Don José de Zelaya, un militar importante, dueño de la hacienda “El Trapiche”, situada cerca de la aldea. Isabel Colindres sabía de su enfermedad y le mandó un recado diciéndole que, si quería, podía enviarle la imagen de su Virgen. Don José aceptó y trajeron a la Virgen en una especie de procesión. Al llegar, el enfermo, fervoroso y contrito, le pidió su curación y le prometió construirle a cambio una ermita. Tres días después el Señor Zelaya se sintió curado de su enfermedad. Esto ocurrió en el año de 1768.
Pasaron casi diez años antes de que el señor Zelaya pudiera cumplir su promesa. Por fin el 28 de noviembre de 1777 el cabildo eclesiástico le dio el permiso de construir una capilla en su hacienda para que se celebrase en ella el sacrificio de la Misa. El templo fue construido con adobe y piedra rosada de las canteras que abundaba en la aldea por aquella época, entre los años 1777 y 1780 donde hasta la actualidad es el hogar de la morenita. La bendición de la ermita fue en el año de 1780.
Luego con el aumento de peregrinos fue necesario hacer continuas remodelaciones. Por su antigüedad, la Ermita es de gran valor e importancia histórica para Honduras, pues en su interior se encuentra el retablo central de la Familia de Dios y el retablo de San José al lado izquierdo, ambos retablos son de la época colonial y han permanecido en la Ermita desde su construcción.
Nuestra Señora de Suyapa fue nombrada Patrona Nacional de Honduras por el Papa Pío XII en 1925 y su fiesta se celebra el 3 de febrero. Ha de señalarse que la pequeña estatuilla porta en su cabeza una corona de oro adornada con piedras preciosas que la hacen lucir como la Virgen más guapa.
A raíz de la afluencia de peregrinos que visitaban constantemente la Ermita de Suyapa, en1943 el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Monseñor obispo Emilio Morales Roque decidió la nueva construcción de una catedral para la Virgen de Suyapa. La construcción del santuario no ocurrió hasta 1954, año en el que el tercer Arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor obispo José de la Cruz Turcios y Barahona, puso la primera piedra del que llegaría a ser uno de los templos más grandes de Centro América. Unos años después, cuando se terminó de construir la primera etapa, la imagen fue trasladada a aquel nuevo centro de oración.
Por espacio de más de dos siglos innumerables peregrinos han visitado el Santuario de nuestra Señora de Suyapa. A él acuden para orar y para agradecer los beneficios que Jesús les concede a través de la mediación de su Santísima Madre. El Papa Juan Pablo II también quiso unirse a ellos y el 8 de marzo de 1983 celebró una misa en su visita a Honduras, frente al retablo de la Patrona de los hondureños.
Sin embargo, la inauguración oficial de la joya arquitectónica de Honduras fue realizada hasta 2005, cuando ya contaba con sus obras complementarias.
La que antes era un Santuario fue instituida como Basílica Menor de Suyapa por el Papa Francisco el 9 de septiembre de 2015 en respuesta a la petición hecha por la Conferencia Episcopal de Honduras en 2013.
La estatuilla de Nuestra Señora se guarda en la Basílica de Suyapa, un suburbio de la capital, Tegucigalpa, y se recorre varias otras partes de Honduras cada año a principios de febrero. Muchos miles de personas de toda América Central hacen peregrinaciones para visitar la imagen el día de su onomástica, el 3 de febrero.
Nuestra Señora de Suyapa es la virgen de los hondureños y símbolo de paz para muchos en Centroamérica y en el mundo.
Imagen de Nuestra Señora de Suyapa
La imagen de Nuestra Señora de Suyapa es una pequeña escultura hecha de madera de cedro que mide seis centímetros y medio de alto. Su talla es antigua y parece que fue trabajada por algún devoto de la Virgen.
Es de tez morena, su rostro es agraciado, oval de mejillas redondas; es fina y recta la nariz, su boca pequeña; en sus ojos misericordiosos se vislumbra que perpetuamente esta mirando a los desterrados hijos de Eva, en su tez morena está representada nuestra raza indígena.
Partida en dos, tocada la augusta cabecita con una corona, su lacia cabellera le cae a ambos lados de la frente hasta los hombros. Las manos diminutas, sin entrelazarse, suavemente se juntan sobre el pecho. El ropaje pintado en la propia efigie es una túnica de color rosado que apenas asoma por el pecho, pues esta recubierta de un manto oscuro adornado con doce estrellas doradas.
Circundan toda la imagen con los rayos de plata sobredorada, engastados con piedras, que se cierran en forma de número ocho, y en el extremo de los rayos superiores, doce estrellas rodean la cabeza de la imagen.
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Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras
La Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras tiene su origen en el hecho de la aparición de una imagen de la Virgen de Suyapa en el siglo XVII, que fuera descubierta y venerada desde entonces, sobre una ermita construida para ello en la aldea de Suyapa erigida en 1780, cerca de Tegucigalpa.
Considerando que, en 1925 la Virgen de Suyapa fue declarada patrona de Honduras por el Pontífice Pío XII, algunos años más tarde el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Monseñor Emilio Morales Roque, ordenó la construcción de una nueva Catedral para la Virgen, cuya imagen igualmente había sido robada en 1936.
El diseño de la Basílica de Suyapa es en Cruz latina. Gracias a las dimensiones es capaz de albergar a las multitudes que peregrinan hacia Suyapa, tiene 93 metros de longitud, 43 metros de altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El altar principal de adoración, obra del artista valenciano Francisco Hurtado-Soto, se encuentra en el fondo de la nave, bajo la cúpula. Sus hermosos vitrales escenas de la vida de la Virgen y de Cristo.
Oración a Nuestra Señora de Suyapa
¡Oh! Santísima Virgen de Suyapa,
toda hermosa, bella y dulce,
concebida sin pecado,
ruega por nosotros que acudimos a ti.
Rezar un Ave María
¡Oh! Santísima Virgen de Suyapa,
exenta del pecado original,
llena de gracia desde el primer instante,
de tu purísima concepción,
ruega por nosotros que acudimos a ti.
Rezar un Ave María
¡Oh! Santísima Virgen de Suyapa,
protectora y abogada nuestra,
honra de nuestro pueblo
y patrona de Honduras
ruega por nosotros que acudimos a ti.
Rezar un Ave María
Oración
Madre de mi corazón,
únete siempre a mi espalda como al niño que te halló.
Guíame por el camino, abrígame con tu amor,
condúceme al paraíso donde no se oculta el Sol.
Cuando me venza el cansancio, o me atenace la angustia,
cuando la muerte, a su paso, haga despertar mis dudas,
Virgencita de Suyapa ven a mi espalda en ayuda,
sostenme con tu mirada, y mis lágrimas enjuga.
Reina de los hondureños, con tus pequeñas manitas rezas
por el bien del pueblo que en tu protección confía.
Virgencita de Suyapa, morena de raza indígena,
¡cúbreme de paz el alma hasta el final de mis días!
Amén.