La niña de María
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, que te apareciste a santa Catalina Labouré en actitud de “mediadora”, para el mundo entero y cada alma en particular, entregamos a tus manos y confiamos a tu corazón nuestras súplicas. Dígnate presentarlas a tu Divino Hijo y concédenos lo que te pedimos, si está conforme a la voluntad Divina y útil a nuestras almas. Amén.
Lectura bíblica del primer día:
“El vivir en el Espíritu significa vivir como un hijo de Dios” Romanos 8, 14-15
Santa Catalina Labouré nació cuando sonaba el Ángelus vespertino el 2 de marzo de 1806, en el seno de una familia de las praderas y viñedos de Borgoña, en Francia. Que Catalina naciera cuando el Ángelus estaba replicando, seguramente fue un toque encantado de Dios, anunciando a la santa que iba a ser favorecida por María.
Al quedar huérfana de madre cuando era una niña, le encomendó a la Santísima Virgen que le sirviera de madre. La Madre de Dios le aceptó su petición. El tiempo fue pasando y Catalina creciendo en gracia y santidad.
Una noche vio en sueños a un anciano sacerdote que le decía: “Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos, Dios tiene designios sobre ti, nunca lo olvides”.
Cuando a los veinticuatro años, visitó a su hermana religiosa, vio en el convento el retrato de san Vicente de Paúl, y se dio cuenta que ese era el sacerdote que había visto en sueños. Catalina comprendió que su vocación era la de ser una de las hijas del santo de la caridad.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Medalla Milagrosa en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias, para que, a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas, y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +