Evangelio según san Juan 14, 7-14
Jesús dijo a sus discípulos:
“Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.
Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”.
Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: ‘Muéstranos al Padre’?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.”
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.”
Muéstranos al Padre
1) Conocer: La autoestima es la estima que te mides. Es lo que confías en vos, la medida en que te valoras y la medida en que te quieres. Si todas las mañanas te levantas y te dices “no sirvo para nada” entonces te das con un golpe en el día y en la vida, y dejas de lado el amor y la pasión a las cosas. Una cosa es lo que los demás nos valoren y nos quieran y otra cosa es que nosotros busquemos el valor en lo que otros nos valoran. Sí. Conocerte es conocerlo y conocerlo es valorarte.
2) Tiempo: Albert Einstein dijo “Las personas débiles se vengan, las personas fuertes perdonan y las personas inteligentes ignoran”. Por lo tanto, no pierdas el tiempo con algo que no se puede cambiar. Sigue ese camino que Dios te propone. Ten cuidado con esas personas problemáticas que aparecen en tu vida, pues consumen energía mental y pueden hasta generar enfermedad.
3) Darte: Lo que voy aprendiendo en el camino de mi vida es que la clave es darnos a conocer ante Dios. Toda relación con Dios se tiene que basar en una relación completa de nosotros mismos. Para que Dios te conozca tienes que conocerte tal como eres y sin fingimientos, porque ante Dios puede que vayamos con una máscara y tenemos que quitarnos las máscaras para que Él nos conozca,. Creo que muchas veces Dios nos dice: “No te conozco”, porque siempre venimos con fingimiento. La clave es ser conscientes de que lo necesitamos. Algo bueno está por venir.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.