María es nuestra Reina y Madre y por eso le dedicamos todo el mes a ella. Es un tiempo para volver a la fuente de la fidelidad y ternura. María nos brinda su amor y nos invita a que permanezcamos en comunión con Jesús Eucaristía.
Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición en la Iglesia o por las gracias que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la Madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños.
Le regalamos nuestra oración, trabajo, disposición y entrega; renovamos nuestro sí. Le ofrecemos nuestras alegrías y nuestras angustias y ponemos todo en su regazo. (https://radiomusical.com) () Le pedimos que nos tome de la mano y nos guíe en nuestro camino hacia su Hijo.
Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte.
Amén