“Soñamos con un país lleno de paz, de alegría, con seguridad, con gente que tenga comida y medicinas. Soñamos con poder vivir en nuestra tierra (Venezuela) y no tener que irnos por falta de esos recuerdos”, explican a Vatican News, que también conversó con jóvenes de otros países. (Rybelsus)
En el Parque de la Juventud de la JMJ en Panamá, encontramos a chicos y chicas de los cinco continentes: la riqueza cultural de lenguas, tradiciones y culturas compone una atmósfera juvenil que rebosa de alegría, sueños y esperanzas.
Han
venido hasta aquí no sólo para ver al Papa Francisco, sino también para vivir
un encuentro personal con Dios y fortalecer su fe, conocer a jóvenes que
comparten una misma espiritualidad; rezar y fomentar la unidad entre los
pueblos.
Vatican
News conversó con algunos peregrinos de Venezuela, Uruguay y Honduras acerca de
la realidad que viven en sus respectivos países de origen, así como cuáles son
sus sueños y cómo se han preparado para la experiencia de la JMJ.
Durante
nuestro paseo, entrevistamos a un grupo de chicas de Venezuela, país que vive
una compleja realidad política, económica y social que está afectando de manera
drástica a todo el pueblo.
Inspirados
en la invitación del Papa Francisco a los jóvenes, “a no tener miedo de
soñar”, les preguntamos con qué sueña la juventud venezolana y así nos
responden:
“Soñamos
con un país lleno de Paz, de alegría, con seguridad, con gente que tenga comida
y medicinas. Soñamos con poder vivir en nuestra tierra y no tener que irnos por
falta de esos recuerdos”, explican subrayando que también sueñan con que
los venezolanos que han tenido que marcharse de manera forzosa puedan regresar.
Asimismo,
todas aseguran que rezan por los gobernantes del país “para que las cosas
puedan cambiar y se ponga fin a la situación actual”.
44
jóvenes uruguayos de entre 18 y 30 años, pertenecientes a la Fraternidad
Contemplativa María de Nazaret, han venido hasta Panamá para celebrar la JMJ.
Uno de
ellos, Diego, destaca que esperan este momento desde hace más de un año: han
realizado reuniones mensuales para ir conociéndose entre todos los peregrinos y
preparar el corazón a través de la oración y los sacramentos.
Por su
parte, Federico, nos cuenta que la jornada de los jóvenes empieza siempre
temprano, ya que “desplazarse en masa lleva su tiempo” y luego rezan
la Liturgia de las Horas.
Posteriormente
preparan las mochilas y van a desayunar. A partir de ahí arrancan con el
programa del día, participando de las actividades previstas por la
organización: catequesis, encuentros en parroquias, confesiones, visitas a
lugares locales, asistencia a los eventos grupales de conciertos, ferias de
arte, espectáculos; sin olvidar la celebración de la Eucaristía.
Antonella,
otra peregrina de Uruguay, afirma emocionada que la JMJ es para ella un sueño
cumplido: “Estamos felices de poder encontrarnos con Francisco. Él es de
Argentina, un país hermano para nosotros así que lo vivimos de un modo muy
especial. Si pudiera hablar con el Papa le daría las gracias por pensar siempre
en los jóvenes”.
Finalmente
saludamos a los peregrinos de Honduras de la Parroquia Santa Teresa de Jesús,
miembros del Movimiento de Renovación Carismática, quienes comentan que se han
esforzado mucho para poder reunir el dinero y viajar a Panamá.
“Estamos muy emocionados de poder encontrarnos con el Papa que viene para darnos un mensaje. Él quiere que la juventud pueda ser el mañana de la Iglesia y ayudar a las futuras generaciones”, afirman compartiendo también su gran devoción por la patrona de Honduras, la Virgen de Suyapa.
Fuente: Vaticannews.va
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1 comentario
Seguro que si… y también los de Nicaragua, del cual han sido asesinados por la tiranía orteguista y sus secuases.