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Lucas 10,1-9

por Pbro. Luis A. Zazano
Lucas-10,1-9

Evangelio según San Lucas 10,1-9.

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.»


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Designó.

1) Los envío: En aquellos tiempos se pensaba que en los mares y en el desierto había mountruos tremendos y hasta incluso muchas leyendas. Ponete a pensar que nosotros hasta hoy tenemos ubicación de lugares y hasta aplicación que nos indican cosas. Cuán fácil, pero difícil sigue siendo llevar el evangelio, pues más que ir pueblo por pueblo, hoy implica ir celular por celular. Pero en este proceso es también trabajar la confidencia y la amistad. No es querer imponer el evangelio ni buscar multitudes, es interesarse por la parte humana sabiendo que el otro tiene una vida distinta a la tuya y es un alma valiosa, más allá del pecado que tenga o el error que haya cometido, la caridad es el primer eje de la evangelización. Es desde esa amistad donde se produce la confidencia, la confianza de abrir el corazón y de ese tú a tú sale un cristianismo fuerte y vigoroso. Es como cuando uno enciende un fuego, debe empezar manteniendo y cuidando esa llamita pero con delicadeza porque si esta muy pendiente puedes atosigar y asfixiar al fuego, apagándolo; pero también estar atento porque una ráfaga fuerte lo puede liquidar. Cautela. Amistad y confidencia.

2) Para la cosecha: Qué curioso, es la cosecha, pensando más bien en aquellos que ya recibieron la semilla del bautismo y la gracia ha crecido en esos corazones, pero es tarea tuya y mia sacar frutos, sacar cosecha. Ya hubo siembra pero vos y yo debemos cosechar. Debemos reevangelizar porque hay muchos que hicieron la comunión y confirmación, bautizados pero por mero cumplimiento. Cumplieron con los ritos, pero no se encontraron con Jesús. Es allí donde debemos laburar, e incluso en la perseverancia de aquellos que ya están en la parroquia o en el movimiento. No podemos decir «este que dejó ya me lo veía venir» eso no es caridad.

3) El desprendimiento: El corazón se puede apegar a muchas cosas y una primera es lo material, pero luego viene una más tramenda que es la afectiva. Es allí que cuando lo afectivo se convierte en obsesivo; cuando uno se apega afectivamente a otra persona quitàndole su libertad ya no es afectividad, sino más bien obsesividad. La obsesión te lleva a quitarle la libertad al otro y te lleva a perder tu libertad y tu dignidad. Es allí que ya no se anuncia el evangelio más bien se anuncia uno y se termina en un pleno amor propio que puede viciar al evangelio, no por el evangelio en si sino porque podes usar el evangelio para aprender al otro. Cautela, somos misioneros transmitimos vida, no ideologías. Somos misioneros, damos la libertad de hijos de Dios y no sumisión o esclavitud al anunciante. Damos a Jesús que es Camino, Verdad y Vida.


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