Abramos el corazón al Señor - Misioneros Digitales Católicos MDC
Portada » Abramos el corazón al Señor

Abramos el corazón al Señor

por Card. Rubén Salazar Gómez
tiempo-de-pascua-resurreccion

Avanzamos en el tiempo de la pascua, ese tiempo maravilloso que el Señor nos regala cada año, para que nosotros fortalezcamos nuestra relación con el Señor, escuchemos con mucha atención el Evangelio: 

Del santo Evangelio según SAN JUAN 14,23 -29

En la última cena, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mis palabras; y mi Padre lo amará,  y vendremos a él y habitaremos en él. 
El que no me ama no guarda mis palabras. 
«Pero las palabras que me escuchan no son mías, sino del Padre que me envió. 
Les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, será quien se lo enseñe todo recordándoles todo cuanto les he dicho. 
«La paz les dejo, mi paz les doy. Pero yo no doy la paz como la da el mundo. No se inquiete su corazón ni se acobarde. Ya oyeron lo que les dije: (Me voy, pero volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que regreso al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 
Se lo digo ahora, antes que suceda, para que cuando suceda crean.» 

Palabra del Señor. 

Transcripción de La Voz del Pastor 26 de mayo de 2019

El Evangelio el Señor  abre una perspectiva maravillosa para todos los que creemos en el, nos dice que si lo amamos el viene a nosotros y está en nosotros, permanece con nosotros.

 Yo pienso que esto es uno de los mensajes fundamentales para nosotros como cristianos, como discípulos, del Señor como miembro de la Iglesia católica, y por lo tanto es una invitación a que tomemos conciencia de esa posibilidad maravillosa que tenemos, de que nuestra vida, aun cuando sigamos en este mundo en medio de todas las dificultades, todos los problemas, todas las limitaciones, todas las debilidades, incluso, el pecado, es una vida llamada a ser transformada y vivificada totalmente por la presencia de Dios.

La resurrección de Cristo nuestro Señor lo sabemos perfectamente lo hemos sido meditando a lo largo de este tiempo, no es revivir resucitar un cadáver, no es la irrupción de la vida del Dios en el mundo de los seres humanos, es la liberación por lo tanto de todo lo que nos ata, de todo lo que nos aliena, de todo lo que nos impide vivir verdaderamente como seres humanos creados por Dios y llamados a vivir en íntima comunión con Dios, esto es lo que en la teología clásica se llamaba la gracia santificante, la persona es asumida en un cierto sentido y llevada a vivir la vida de Dios por el amor y esto significa indudablemente un cambio radical en su relación con Dios y en su relación con los demás.

En su relación con Dios, porque indudablemente que sintiéndolo en el corazón, teniéndolo en el corazón, va a ser una relación permanente no solamente de ratos esporádicos, sino que toda la existencia del cristiano está llena de esa presencia del Señor y por lo tanto toda la vida del cristiano, sea la que sea, viva como viva, en medio de las dificultades y problemas, está llena de la alegría profunda de saberse unido al Señor, de saber que es hijo del padre, que está salvado redimido por Cristo el Señor y que el Espíritu Santo es la fuerza que lo anima que lo conduce que lo guía.

 En este dichoso destino como cristianos pero que lejos estamos de tener conciencia de esa realidad generalmente vivimos como si Dios no existiera, generalmente vivimos construyendo nuestra existencia a espaldas de Dios, y la realidad es que Dios viene a nosotros no lo rechazamos y una manera especial en este tiempo de pascua, en el que tenemos que ahondar en el sentido de la resurrección del Señor como irrupción definitiva de la vida de Dios en nuestras propias vidas, y para esto es también muy importante el ahondar los lazos que nos unen a la comunidad eclesial, el Señor Jesucristo ya no está presente físicamente en el mundo está presente en el corazón de todos y de una manera especial en la comunidad, conformada por todos nosotros los que creemos en el abramos plenamente nuestro corazón a él, para que él venga y pueda realizar en nosotros esa transformación radical de nuestra existencia, llevándonos a vivir de verdad en el amor, un amor que en la relación con los demás se vuelve fraternidad, solidaridad, justicia, todo aquello que fomenta la paz abramos el corazón al Señor resucitado que vive en nosotros.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, amén.


Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Artículos relacionados

1 comentario

Paula May 26, 2019 - 9:39 pm

Así sea!

Reply

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumimos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no aceptarlas si lo desea. Acceptar Leer más

Privacidad & Políticas de Cookies

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading