Inicio Bitácora del Peregrino Iglesia de la Santa Kinga – Minas de Sal de Wieliczka – Polonia

Iglesia de la Santa Kinga – Minas de Sal de Wieliczka – Polonia

por Horacio Espinosa

Dentro de las minas de sal más grandes y antiguas de Polonia (y una de las más antiguas del mundo que aún sigue produciendo sal de mesa) se encuentra un Patrimonio de la Humanidad desde 1978. Nos referimos a la Iglesia de la Santa Kinga. 

En el siglo XIII se descubrió la existencia de “halita” o “sal gema” en la zona de Wieliczka y desde aquel momento comenzó su extracción en dos pozos. 

Entre finales de aquel mismo siglo y principios del siguiente, se construyó allí mismo el Castillo de las Salinas en Wieliczka, desde donde se administraron las minas hasta el 1945. Hoy en día es sede del Museo de la Salinas Reales de Cracovia. 

Con el paso de los siglos las minas fueron creciendo en profundidad y longitud y en su zona más profunda alcanzan los 325 m bajo tierra y sus galerías se expanden en una red de unos 300 km.

Descripción

Una visita guiada de 3 horas por unas 20 cámaras subterráneas repartidas a lo largo de más de 3 km, en los que encontraremos cerca de 800 escalones (siempre de bajada). Llegando a una profundidad máxima de unos 135 metros, con una a temperatura que oscila entre los 14°C y 16°C.  Casi al final del recorrido nos encontraremos con la Santa Kinga, pero antes de esto muchas imágenes religiosas confeccionadas por los mineros (no artistas) hechas con maderas y sal.

Seguramente el inicio sea el peor tramo para muchos ya que se descienden la mitad de los escalones del recorrido de una sola tacada (¡casi 400!). Después de esta interminable bajada el recorrido es mucho más sencillo y no presenta ninguna dificultad. 

Los pasillos son anchos y las cámaras muy amplias así que, si uno olvida que está bajo tierra, no debería causar problema. 

Pasamos varias cámaras (incluyendo la Iglesia de la Santa Kinga – de la cual hablaremos a continuación), hasta llegar al final del recorrido en el espacio más amplio de toda la mina, la llamada cámara Warszawa, donde se llegaron a extraer 20.000 toneladas de sal. Hoy en día esta sala alberga incluso un restaurante y puede ser alquilada para grandes eventos, como bodas, bailes, festejos empresariales, etc.

Este es el lugar más profundo al que llegaremos, entonces hay que emprender la subida, pero esto no se hace por escaleras sino en ascensor. Pero no un ascensor cualquiera, sino uno similar al que usaban los mineros: estrecho, con forma de jaula y un poquito oscuro. 

La Santa Kinga

Como dijimos no es la única capilla que encontraremos en el recorrido, pero esta parece más bien una Catedral por su tamaño. Tanto sus dimensiones como sus impresionantes lámparas quitan el aliento a cualquier visitante, aunque su verdadera belleza se encuentra en los detalles. 

En esta sala la visita se detiene durante un buen rato, de modo que tienes suficiente tiempo para fijarte en todos los relieves y estatuas que adornan la capilla, incluyendo una «Última cena» y otros muchos pasajes bíblicos esculpidos en la pared. El nivel de detalle de las composiciones es fantástico. Y no hay que olvidar que todo está hecho con sal.

Es la iglesia más grande del mundo construida bajo tierra, y a manos de mineros, siendo, además, una auténtica galería de arte, con obras de talentosos mineros escultores de los cuales se destacan Antoni Wyrodek y los hermanos Józef y Tomasz Markowski.

Hasta aquí podríamos imaginar un lugar oscuro y tenebroso, pero nada más lejos de la realidad. La espléndida capilla, de 54 metros de largo, 12 de alto y 18 de ancho, está atravesada por la luz de elaborados candelabros hechos de cristales de sal.

El altar mayor realizado por Tomasz Markowski es sin duda la parte más importante de la capilla. Este compuesto de tres secciones. Los paneles laterales del altar incluyen las figuras de San José y San Clemente (Santo Patrono de los mineros y de la parroquia local), y en el centro la imagen de Santa Kinga y sus reliquias fueron depositadas en el nicho del altar en 1994. 

Tomasz Markowski es también el autor del púlpito, cuya sección inferior representa la colina de Wawel en Cracovia y el castillo construido sobre ella, con muros defensivos. Igualmente, Markowski realizó los altares laterales, los relieves titulados Decreto de Herodes y La masacre de los inocentes y una imagen de Nuestra Señora de Lourdes.

Otro artista minero, Antoni Wyrodek, decidió trabajar en los accesorios de la capilla. A él le debemos la baranda, hecha de sal de roca, que separa el presbiterio de la capilla, además del suelo de sal. Los relieves del artista se centran en escenas del Nuevo Testamento, como La huida a Egipto y Las bodas de Caná. Inspirado por un fresco de Leonardo, realizó además La última cena. Además de los sobrerelieves, en la capilla pueden encontrarse obras de arte que aluden a otros fragmentos de las Escrituras.

Mieczysław Kluzek fue el autor de la escena de Natividad y en el presbiterio la cruz papal, que aquí simboliza las cuatro minas de sal de Polonia (Wieliczka, Bochnia, Sieroszowice y Kłodawa). Por este motivo se emplearon cuatro tipos de sal en la construcción de la cruz. 

Más adelante se instaló en la capilla una estatua de Juan Pablo II, obra de Stanisław Anioł y sus ayudantes. La figura es el único monumento al santo papa hecho en sal en todo el mundo.

Recordemos que todo en esta capilla está realizado exclusivamente con sal de roca y fue consagrada a Santa Kinga,  quien fuera la Santa Patrona de los mineros de sal. 

Historia de Santa Kinga

La leyenda cuenta que la dote ofrecida para el matrimonio de Santa Kinga, sobrina de Santa Isabel de Hungría y hermana de Santa Margarita de Hungría y de la Beata Yolanda de Polonia, fue una roca de sal, considerada de gran valor en su tiempo. Para cumplir esta condición y poder casarse con Boleslao V, el Casto de Polonia, la Santa arrojó su anillo de compromiso en una mina de sal húngara. Luego viajó a Polonia y en Wieliczka pidió que se hiciera una excavación hasta hallar una roca. Resultó ser una roca de sal y, al romperse en dos tenía en su interior el anillo de compromiso. En ese lugar se encontraron los valiosos depósitos de sal de la mina actual.

La historia dice que Cunegunda (Kinga) nació en 1224, hija de Bela IV, rey de Hungría, y de Teodora Laskarysa y fue hermana de las Beatas Yolanda y Margarita. En 1238 fue dada como esposa al príncipe de Cracovia, Boleslao, el Púdico, a quien indujo a hacer voto de castidad junto con ella. En la corte Cunegunda llevó una vida mortificada dedicando el tiempo libre de las oraciones y ocupaciones domésticas a la asistencia a los enfermos y a los pobres. Con el marido promovió la canonización de San Estanislao, Obispo de Cracovia, asesinado en 1079, lo cual obtuvo en 1253.

La muerte del rey Boleslao en 1279 rompió el único lazo que la unía al mundo y, rechazadas todas las propuestas de dirigir los destinos del Estado, ingresó en el monasterio de las Clarisas en Stary Sacz, fundado por ella con los bienes de su dote. Allí sus virtudes brillaron en todo su esplendor. Cediendo a los insistentes ruegos de las hermanas, asumió, aunque contra su deseo, las funciones de abadesa y, sin embargo, se comportaba como si fuera inferior a todas, dando ejemplo de profunda humildad. El descubrimiento del agua dentro del monasterio, que de otra manera debían traer de lejos, se atribuyó a sus oraciones. A ella se debe también el prodigioso descubrimiento de sal gema en Bochnia.

Su permanencia en el monasterio duró trece años. Dulce y afable con las cohermanas, obedecía como si fuera la última de ellas, escogía para sí los trabajos más humildes, como lavar la vajilla, asear la casa y asistir a los enfermos. Cuando entró en el monasterio había dicho a las religiosas: “Vengo a ustedes para ser sierva suya: olviden lo que he sido en el pasado; y ténganme como una humilde religiosa más”. La oración y una rigurosa penitencia eran su continua aspiración. La meditación de la Pasión del Salvador la hacía derramar abundantes lágrimas y las llagas de Jesús eran objeto de su especial devoción.

Como abadesa, Cunegunda dirigió la comunidad con prudencia y caridad verdaderamente maternales, impulsando a las cohermanas a la perfección más con el ejemplo que con las palabras.

Cuando en 1287 Polonia fue invadida por los tártaros, Cunegunda y sus 70 cohermanas debieron abandonar el monasterio y refugiarse en el castillo de Pyiemin. Los tártaros llegaron también al nuevo refugio. Las hermanas, espantadas se arrojaron a los pies de su Madre y se repitió el milagro de Santa Clara de Asís. También aquí los agresores fueron detenidos por una fuerza invisible. Y así, un tiempo más tarde pudieron las hermanas volver a su monasterio. Después de un año de enfermedad, confortada con una aparición de San Francisco, Cunegunda murió a los 68 años el 25 de julio de 1292.

La Santa fue canonizada el 16 de junio de 1999 por S.S. Juan Pablo II

La visita

Llegamos desde Cracovia en un viaje de alrededor de una hora, con algunas expectativas de lo que veríamos, pero con poco conocimiento del lugar y de la historia.

Nuestros nervios estaban más que nada en saber si mi esposa (claustrofóbica) podría ingresar al lugar dado que depende con quien hablábamos algunos nos decía que sí y otros que no era conveniente.

Finalmente, y para no crear suspenso, mi esposa no lo pudo hacer, de manera que me toco recorrer el lugar solo.

Las primeras imágenes comenzaban a sorprenderme, ¿cómo era posible que personas rudas como uno imagina a los mineros, tuviesen la sensibilidad de crear imágenes tan lindas? 

Caminábamos con un grupo de turistas, ya que no está permitido recorrer el lugar solo, y cada vez que podía, me separaba un poco y me quedaba frente a una imagen de María (que hay muchas en el camino) haciéndome la misma pregunta: ¿cómo pudieron estos mineros realizar estas imágenes?

Cruzamos varias cámaras, varias capillas chicas (con una o dos imágenes, siempre realizadas en madera o sal que eran los únicos materiales existentes en el lugar, hasta que al final de un pasillo, sobre nuestra derecha, aparece por debajo la Santa Kinga.

Un lugar increíblemente bello, con una iluminación y unas lámparas increíbles, que hacen a uno olvidar que esta tan debajo de la tierra.

Recorrí y admire la obra de los mineros, pase por la imagen de San Juan Pablo Segundo y me detuve a orar y agradecer en la cueva de Lourdes, una reproducción en sal de la cueva de Massabielle – Lourdes.

Pero esta pregunta seguía rondando en mi cabeza. ¿Cómo fueron capaces los mineros de construir imágenes tan lindas?

Y la respuesta era una sola. Los mineros eran personas muy religiosas que debían pasar mucho tiempo bajo la tierra, entonces, para mí comprender, el Señor le regalo ese don de poder trabajar la sal de modo de que ellos mismos, en su lugar de trabajo, pudieran tener imágenes que los ayuden a orar.

Tips de Viajero

  • Salvo que sean claustrofóbicos, sería imperdonable no ir.
  • La mina no se puede visitar solo, sino en grupo guiado, aunque a la Iglesia si se puede venir en los horarios de Santa Misa que son todos los días domingos a las 7.00 AM.
  • Cómo llegar:
    • Por carretera se debe llegar al Pozo Daniłowicza, ubicado en Kopalnia Soli, Wieliczka (49.9831029°N, 20.0556922°E). 
    • En Bus el nº 304 parte desde la calle Kurniki, en Cracovia, y hay que bajar en Wieliczka Kosciól. 
    • En tren desde Cracovia saliendo desde la estación Kraków Główny con destino a la estación Rynek-Kopalnia. Se tarda unos 20 minutos y el ticket cuesta unos 0,70€. Desde la estación de tren hay menos de 10 minutos andando hasta la mina. Web trenes.
  • Horarios:
    • 1 de abril a 31 de octubre: 7:30 a 19:30h
    • 2 de noviembre a 31 de marzo: 8:00 a 17:00h
    • 26 a 30 dic. y 2 a 4 enero: 8:00 a 18:00h
    • Sábado Santo: cierre a las 15:30h
    • 31 de diciembre: de 8:00 a 16:00h
    • Cerrado: 1 enero, Domingo de Pascua, 1 de noviembre, 24 y 25 dic.
  • Horario de las visitas en español:
    • De abril a diciembre: 16:20h
    • De junio a septiembre: 11:20 y 16:20h
  • Precios:
    • Normal: 84 PLN (19€)
    • Reducida: 64 PLN (14,50€)

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2 comentarios

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andresgarciaflorez marzo 20, 2020 - 5:39 pm

Horacio, muy interesante pero la iglesia mas grande el mundo bajo tierra es la Catedral de Sal de Zipaquirá – Colombia. Muchos saludos

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Horacio Espinosa marzo 20, 2020 - 8:24 pm

Muchas gracias Andres, seguramente fue un error mio ya que quise poner que las minas eran las mas grandes y no el templo en si. Muchísimas gracias por tu aclaración, ya que nos sirve a todos para aprender. No tuve la suerte aun de conocer ese templo en tu amado país, me refiero a personalmente ya que es tan bello ese templo que he visto muchas fotos y también conozco amigos que han estado y me han contado de la belleza del lugar y la linda espiritualidad que allí se vive.
Muchas gracias por tu corrección,
Saludos
Horacio

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