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Una vuelta por la vida

por Editor mdc
rosario

Despedimos el mes de María con el poema «Una vuelta por la vida», que nos invita a seguir rezando el rosario durante todo el año.

Una mano derecha que indica el norte,
luego señala el sur, lentamente se dirige
hacia el oeste y pasa por el este,
terminando con un
beso en el centro de la cruz.

Primera palabra pronunciada: Creo.
Creo, con todas las letras,
y Creo, con todo el corazón.

Otra vez me dirijo al norte,
gritando -aunque sin voz-,
me digo a mí misma: “este es Su Reino”,
y suspiro tranquila el primer Padrenuestro.

Respiro, y sigo.
Tres veces canto la canción para María,
tan dulce y serena,
reina de gracia, reina de la pureza.

Gloria es el último recorrido que hacen mis dedos,
antes de comenzar el camino eterno.

Primer grito, y el Padre oyendo.
Son mis miserias las que te ofrezco
porque como sabrás nada bueno tengo,
pero una cosa deseo
y es querer ir al cielo,
aunque no estoy muy segura de que
sea eso lo que merezco.

Recorro junto a Ella, la Reina del Cielo,
para que abrace lo poco y nada que tengo,
para que me dé su amor y así
con más fuerzas pasar al segundo misterio.

Otra vez yo, Padre.
Sea lo que sea,
sea cuando sea,
sea como sea,
te lo digo sencillamente:
“Hágase en mí según tu Palabra”.

Ahora quedan por pronunciar
un Perdón y un Gracias.

Diez pasos más junto a Ella,
que me anima cada vez con más fuerzas,
y mi pobre corazón ya no tiene tanto miedo,
porque es tan simple,
a su lado se me quita toda la pereza.

Vuelvo a tus pies y recito tus Palabras,
con tu Gracia sanaré,
con tu Gracia todo lograré,
solamente con tu Gracia.

Uno, dos, tres, y así contar hasta diez,
sin perder la calma.
Aunque a veces cueste,
vale la pena llegar al final,
ésto es solo una prueba y es bueno ejercitar,
porque si quieres ser santo sólo hay un camino:
no dejar nunca de luchar.

Cuarta vez que asomo por tu ventana,
ya me siento reconfortada,
siento tu presencia,
y eso me basta.

María, creo que ya aprendí a caminar,
son sólo diez pasos sin volver la vista atrás.
Por las dudas no sueltes mi mano,
contigo prefiero caminar.

Último encuentro y ya puedo decirte “Te quiero”,
porque hasta el corazón más duro
se ablanda si llega al quinto misterio.

No me abandones, no te abandonaré.
Ayúdame a ser como Juan,
que junto a María,
estuvo al pie de la Cruz
cuando no había nadie más.

Te digo, Padre, cuando no haya nadie,
allí estaré, allí estarás.

María, tengo cosas que contarte,
ahora veo con más claridad
¿vamos a caminar?
Sólo en Vos confío
y no hay nadie ni nada
que me de tanta PAZ.

La autora es Camila Dellaferrera, quien administra el perfil de Instagram Corazón Inquieto.

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