Inicio Bitácora del Peregrino Catedral Ntra. Sra. De la Encarnación – San Miguel de Tucumán

Catedral Ntra. Sra. De la Encarnación – San Miguel de Tucumán

por Horacio Espinosa
Iglesia de Tucumán

Conocer la Catedral de una ciudad casi siempre es algo especial. Más aún cuando te toca el recorrido con un sacerdote amigo. Quien estuvo designado por algún tiempo en el templo y que, además, te muestra todos los detalles, hasta los poco conocidos.

Esto nos pasó y esto es lo que trataré de contarles.

Historia

Comencemos conociendo la historia del templo.

La actual ciudad de Tucumán no tuvo su inicio en el sitio donde hoy la conocemos, sino en el llamado campo de Ibatín a unos 70 km. al sur aproximadamente, cerca de la actual ciudad de Monteros.

El nombre que decidieron en 1565 en el momento de su fundación fue San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión. 

En 1685 se decide el traslado de la ciudad. Esta decisión se debió a los desbordes del río cuyo cauce cambiante ya había anegado algunas manzanas, el clima entonces poco salubre, la calidad del agua (era frecuente el «coto», es decir, bocio por déficit de yodo), además del hecho de que el camino del Alto Perú, que pasaba por Ibatín, había sido lentamente abandonado por otro más oriental, que ofrecía mayor seguridad frente a los ataques calchaquíes. 

En ese momento, junto a la ciudad se traslada también la iglesia matriz. Tras varias reconstrucciones y restauraciones se decide demolerla para construir una iglesia moderna. La misma fue proyectada por el arquitecto francés Pedro Delgare Echeverry, con un estilo neoclásico y decorada en su interior por el pintor, también francés, Félix Revol. 

La construcción del nuevo templo se efectuó durante la gobernación de Celedonio Gutiérrez y fue bendecida el 19 de febrero de 1856, en un acto durante el cual pronunció un sermón Fray Mamerto Esquiú (recientemente beatificado). En aquella época de la Confederación estaba considerada como la mejor iglesia del país, siendo una de las catedrales más antiguas de la Argentina, solo posterior a las de Buenos Aires y la de Córdoba.

La historia de la catedral registra un violento episodio el 12/06/1887, cuando revolucionarios que derrocaron a Juan Posse irrumpieron en la iglesia disparando sus armas en medio de una misa de gobierno. El gobernador, no contaba con la simpatía del presidente Miguel Juarez Celman, ya que los electores tucumanos fueron los únicos que no apoyaron su candidatura presidencial. Ello significó al gobierno de Posse una serie de dificultades agravadas por la epidemia de cólera de 1886-1887, que diezmó la población de la provincia. Entonces la oposición lo atacaba duramente y resolvió dar un audaz golpe.

Descripción

Declarada en 1941 Monumento Nacional, se torna difícil describir su estilo arquitectónico ya que, al uso de los diferentes estilos, se suma la aparición de capiteles en forma bulbosa que no responden a ningún estilo clásico en sí. Se podría concluir diciendo que es de estilo neoclásico en su fachada, aunque existe una superposición de estilos dórico, jónico y corintio. 

La fachada está compuesta por un pórtico enmarcado por dos torres campanarios a ambos lados, que culminan con cúpulas rojizas de estilo rococó comúnmente llamadas estilo ruso. La torre contiene un reloj importado de Londres originalmente usado en el cabildo de la provincia, antes de que fuera demolido en 1908 para construir la actual Casa de Gobierno. En la base de la torre oeste se encuentra el Museo Sacro.

Si nos alejamos un poco se pueden ver en la cúpula mayólicas azules con dibujos geométricos.

El frontispicio está coronado por la imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen y un bajo relieve que simboliza un pasaje bíblico referido a Moisés en su travesía por el desierto, cuando descansa a la sombra de un cedro, mientras los israelitas le llevaban un racimo de uvas, fruto de la fertilidad de la tierra prometida al pueblo de Dios.

Una vez adentro uno se encuentra con un espacio realmente muy grande. Más allá de lo realmente amplio del lugar, el uso de columnas muy altas que dejan un techo muy elevado y permite el ingreso de luz natural, causa que el templo parezca más grande aún.

Posee dos antiguas y pequeñas estatuas de San Judas Tadeo y San Simón, patronos de Tucumán a quienes se venera tras una victoria sobre los indios calchaquíes en octubre de 1578.

A falta de un importante altar mayor, se puede observar una buena réplica en óleo de La Anunciación de El Greco, mientras que el gran arco previo al coro está decorado con bellos frescos cuya temática principal es la creación del mundo por Dios.

Un dato curioso son los llamados «tenebrarios». Son realmente unos candelabros muy grandes que proveen de mucha luz merced a sus numerosas velas (candelas o bujías).

En una de las naves laterales se puede observar la Cruz de Madera de la fundación de la ciudad de San Miguel de Tucumán, trasladada desde Ibatín, a la cual se le atribuye algún carácter milagroso.

La visita

Como dije al inicio, esta visita fue muy especial para mí, ya que la persona que me contó la historia del templo se consagró a la vida religiosa en este mismo lugar, hace unos pocos años atrás. Llegamos hasta el templo desde su casa tras un viaje no muy largo para mi costumbre de distancias, pero sí algo largo para él. 

Su catequesis comenzó explicándome el término catedral. Me contó que se llama de esta manera ya que catedral viene del término en latín cathedra, que significa silla. 

Pero, ¿cómo se convirtió este término “silla” en nuestro concepto de catedral?

En la antigua Roma, los profesores se sentaban en la “CATHEDRA”, y desde allí el término comenzó a cobrar importancia, convirtiéndose en un lugar fijo, un asiento especial en un lugar especial.

La Iglesia Católica tomó este término y lo asignó al templo donde los Obispos tienen su sede o cátedra. Por esto es que en cada catedral hay una silla que solo usa el Obispo. Cuando por algún motivo él no está, a esta silla se le ponen unas cuerdas o unas cadenas para que nadie se siente.

Una vez dentro me llevó hasta la Cruz de Madera original de la fundación de la ciudad. 

Continuamos por el lugar donde descansan los restos de dos personas muy importantes para la ciudad. Por una lado, el Gral. Gregorio Aráoz de Lamadrid; y, por el otro, el Obispo Tucumano, José Eusebio Colombres, iniciador de la industria azucarera tan importante para la región.

Llegando a este lugar me llamaron la atención varios mármoles blancos sin escritura alguna y él me explicó que, como en toda catedral, allí se entierran a todos los obispos que fallecen durante esta labor. Y que los mármoles blancos son lugares reservados para el enterramiento de los próximos obispos.

Cerca de aquí dos pequeñas imágenes muy antiguas, de San judas y San Simón, venerados en la Iglesia de Ibatín como los protectores de la ciudad.

Volviendo a la entrada miramos el techo, donde se pueden ver frescos que van desde la creación, universo (podemos observar dinosaurios), Moisés, David, los profetas, etc. Así llegamos hasta al altar, donde están los cuatro evangelistas junto a la Virgen María y San José, para terminar en un vitral sobre la cátedra que llega casi hasta la sacristía, donde se muestra la Resurrección de Cristo y la Santísima Trinidad. Todos estos frescos eran usados en la época en que muchos no sabían leer, para enseñar la catequesis con solo el ingreso al templo.

Dejando de mirar el techo y comenzando por las paredes laterales, se destaca una pintura del Papa Pío X dando la comunión a un niño. Esto es en conmemoración al hecho de que fue este Papa quien permitió por primera vez comulgar a los niños y fue en esta catedral donde, por primera vez en la provincia, los niños pequeños pudieron comulgar.

El resto de los sacerdotes que se ven en las pinturas de las paredes laterales llevan rostros de sacerdotes tucumanos, para que los feligreses que ingresaban al templo vieran personas que conocían y así iban comprendiendo la catequesis.

Una vez cerca del altar nos detuvimos frente a la Virgen del Carmen que tiene un detalle particular que muestra la devoción de muchas personas. El pelo de la imagen es natural y viene de los inicios del siglo XX. En aquel momento una epidemia de cólera se desató fuertemente en la ciudad de Tucumán. El Obispo sacó al Señor de los Milagros y a la Virgen del Carmen como símbolo de fe para frenar la epidemia. Muchos fueron a pedirle a María por su salud y, una vez que la epidemia finalizó, muchos fueron a agradecerle, y como símbolo de gratitud las mujeres se cortaban el pelo y lo entregaban a María. Todos estos cabellos fueron usados para la imagen de María tal cual la vemos hoy.

El templo alberga un rico patrimonio que se vino gestando desde su primera fundación en Ibatín, incluyendo unas imágenes moldeadas y talladas en madera totalmente articuladas.

Aquí comenzó la vida como sacerdote el Padre Luis, quien dirige Misioneros Digitales Católicos, en 2012. En las fotos podremos ver el momento de su consagración y sus primeros pasos.

UNA GALERIA DE FOTOS MUY ESPECIAL PARA MISIONEROS DIGITALES CATÓLICOS. ¿ADIVINAN QUIÉN ES EL HOMBRE QUE SE ORDENA SACERDOTE?

Tips de Viajero:

  • El templo es muy grande, pero no dejen de cruzar a la plaza que está en frente para verlo en su esplendor. De noche lo iluminan y se ve muy lindo.
  • A escasos metros de la Catedral está la Histórica Casa de Tucumán, donde se declaró la Independencia Argentina.
  • Entre la Catedral y la casa Histórica, hay un pequeño puesto de venta de empanadas. Les recomiendo probarlas, ¡son de las más ricas de la ciudad!

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1 comentario

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Delia junio 19, 2020 - 12:37 pm

Q lindo! Q interesante! X momentos emociona😄y luego la simoatica sugerencia del Padre Luis 👏👏👏

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