Inicio Dios te quiere «El amor apasionado de Dios»

«El amor apasionado de Dios»

por Pbro. Tomás Trigo
Dios te quiere

Cuando yo sufro, Jesús, mi Dios, sufre conmigo. Cuando recibo una herida, le duele más a Él que a mí.

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Parecen dos verdades incompatibles. La primera es la inmutabilidad divina: Dios no cambia, porque es perfecto, lo tiene todo, no necesita nada: «Toda dádiva generosa y todo don perfecto vienen de lo alto y descienden del Padre de las luces, en quien no hay cambio, ni sombra de mudanza» (St 1, 17).

La segunda es la paternidad amorosa de Dios, que me lleva a preguntar: ¿Pueden un padre o una madre permanecer impasibles o inmutables ante los sufrimientos y alegrías de sus hijos?

Dejando a un lado los debates teológicos sobre el tema, creo que obtenemos una respuesta sencilla mirando a Cristo, que es Dios. «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14, 9). Y entonces podemos decir que Dios nos ama con un amor apasionado, con un corazón tierno; que llora, sufre y se alegra con sus hijos. Llora por la muerte de su amigo Lázaro, y al contemplar la Jerusalén incrédula; se conmueve ante el dolor de la mujer que ha perdido a su único hijo. Y sufre en el Huerto de Getsemaní y en la Cruz. No, Dios no es un ser frío, duro e impasible. Dios sufre. Dios sabe lo que es sufrir. 

«Si sufres –le dice el Señor a Gabrielle Bossis–, aquí estoy para sufrir contigo. Y soy Yo quien sufro por ti. Únete bien, todo está en la unión. Y si crees en mi amor, te será grato sufrir. Te parecerá que Me devuelves un poco lo que Yo te he dado. ¡Qué amable intercambio aquel en que los corazones rivalizan de amor!».

Cuando yo sufro, Jesús, mi Dios, sufre conmigo. Cuando recibo una herida, le duele más a Él que a mí. Cuando me envía un sufrimiento, Él no se queda ahí mirándome impasible, como si yo no significase más que una piedra para Él. ¡Si soy su hijo! ¿Cómo va a permanecer impasible? 

Gracias, Dios mío, porque me acompañas en el sufrimiento y en la alegría. Nunca sufro solo ni me alegro solo, ni moriré solo, porque Tú estás siempre conmigo.

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