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Meditación del día 1 de Febrero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Marcos 5,1-20

Pasaron a la otra orilla del lago, al territorio de los gerasenos. Al desembarcar, le salió al encuentro desde un cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo. Habitaba en los sepulcros. Nadie podía sujetarlo, ni con cadenas; en muchas ocasiones lo habían sujetado con cadenas y grillos y él los había roto. Y nadie podía con él. Se pasaba las noches y los días en los sepulcros o por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, se puso a correr, se postró ante él, y, dando un grito estentóreo, dijo: ¿”Qué tienes contra mí, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Por Dios te conjuro que no me atormentes”! Pues le decía: ¡”Espíritu inmundo, sal de este hombre”!. Jesús le preguntó: ¿”Cómo te llamas”? Contestó: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le suplicaba con insistencia que no los echase de la región. Había allí una gran piara de cerdos hozando en la ladera del monte. Le suplicaron: “Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos”. Y Él los permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y se metieron en los cerdos. La piara se precipitó al lago por el acantilado y unos dos mil cerdos se ahogaron en el agua. Los pastores huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y la gente vino a ver lo que había sucedido. Se acercaron a Jesús y al ver al endemoniado, sentado, vestido y en sus cabales, al mismo que había tenido dentro la legión, se asustaron. Los testigos les explicaban lo que había pasado con el endemoniado y los cerdos. Y empezaron a suplicarle que se marchara de su territorio. Cuando se embarcaba, el que había estado endemoniado le pidió que le permitiese acompañarlo. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: “Ve a tu casa y a los tuyos y cuéntales todo lo que el Señor, por su misericordia, ha hecho contigo”. Se fue y se puso a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban.

Proclama lo que Jesús hizo por vos

1) Le salió al encuentro: me pongo a pensar cuántos están como este hombre, desesperados, porque hay algo interior que no les deja estar en paz ni tranquilos. Eso interior que atormenta y te lleva a cometer violencia física o psíquica o verbal a los que te rodean. Cuando ya no podés controlar tu vida. Este hombre corre hacia Jesús como vos. Porque no puede resolver esto solo, necesita de lo divino, necesita de Dios. Este hombre estaba en el cementerio, en ese lugar donde habitan los muertos, donde no hay vida ni esperanza. Todo alrededor no levanta, al contrario, entierra. Capaz que tu casa es hoy un cementerio, en donde hasta tus sueños e ilusiones están enterrados. No hay vida ni ganas de vivir. Vivís allí y es como una retroalimentación, ese lugar te tira abajo y te entierra y vos haces que el lugar que te rodea sea un lugar muerto y sin vida. Una cosa lleva a la otra.

2) Nadie podía dominarlo: cuando uno en su interior está atormentado, no hay nada que le ponga límites. Es como que ni vos podés controlar tu vida. Nada te ata y ya como que nada te interesa, ni siquiera lo que amas. Rompes las cadenas de las relaciones de amor que tenés con tus cercanos, no te pones límites y nadie te puede poner límites porque terminas haciendo lo que querés a cuesta de lastimar a los demás. Y cuando vos no te podés controlar y cuando nadie te puede controlar, encima herís a quienes quieren ayudarte. Entonces allí ya no sos una persona, sos un monstruo, que lleva a que te teman, incluso aquellos que te aman.

3) Día y noche vagaba: un vagabundo es aquel que no tiene domicilio ni familia, no está estable. Esto puede pasarte en la vida cuando te alejas de Dios, de la oración y de los que amas. Perdés estabilidad y te vas quedando solo, pero cayendo en esa situación en donde no te sentís cómodo en ningún lado. Es por eso que uno huye. Pasa cuando ni siquiera podés estar en tu casa y te vas a un bar o a un café porque no toleras ver a los tuyos, andas de acá para allá y con esa inestabilidad de la vida en donde todo lo que comenzás, no lo terminas.
Hoy, pidamos a Jesús que nos sane si tenemos algunas de estas características. Jesús sana para que pases de la impureza a la misión de evangelizar con tu vida.

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1 comentario

Joaquin Isla February 1, 2021 - 10:09 pm

Gracias Dios
Dios los bendiga

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