Evangelio según San Juan 7,40-53.
Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: “Este es verdaderamente el Profeta”.
Otros decían: “Este es el Mesías”. Pero otros preguntaban: “¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?”.
Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.
Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.
Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: “¿Por qué no lo trajeron?”.
Ellos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”.
Los fariseos respondieron: “¿También ustedes se dejaron engañar?
¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita”.
Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo:
“¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?”.
Le respondieron: “¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta”.
Y cada uno regresó a su casa.
Profetas de esperanza.
1) Fariseísmo: es cuando crees que te las sabes todas. Como que tenés el manual de la vida, ese manual que te lleva a señalar con el dedo a los otros, creyéndote superior. Este enfoque lo tienen y lo tenemos muchos en esta vida, hasta aquellos que estamos metidos en la Iglesia. Acordate que no lo sabemos todo y no somos más personas que otras. Podemos ser mejores que otras por los valores y virtudes, pero nunca más.
2) División: no todos estamos de acuerdo con todo. No podemos pensar todos igual pero, dentro de lo que se permita, respeta lo que el otro piensa. En esto me refiero también a algo que nos cuesta aprender dentro de la Iglesia o que debemos fortalecer, que es la unidad. Unos, “no, que los dominicos no sirven”; otros, “que los franciscanos no me gustan porque son así o asá”. Después, “que está mal comulgar con la mano”; otros, “que está mal de rodillas”; otros, “está mal con la boca”… y así. Y nos seguimos dividiendo. ¡Ché! ¿Cuándo vamos a dejarnos de maquillaje y de caretajes y nos unimos en serio? Hoy la humanidad nos necesita más unidos que nunca. Hoy la sociedad está golpeada, y para ir a consolar y sanar debemos estar unidos.
3) Anunciar: Jesús muestra una manera distinta de Dios. Lo muestra como su Padre, cercano, simple y sencillo. Hoy vos y yo debemos mostrar a un Dios cercano y que está al lado caminando con nosotros. Hoy pidamos estar unidos y ser compasivos, porque el mundo estuvo mucho tiempo dividido y destructivo.
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