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Capilla San Benito – “La Iglesia Pintada” – Big Island – Hawái – US

por Horacio Espinosa

La Iglesia Católica en las islas Hawái ha tenido una presencia significativa desde el siglo XIX. Con más de 200.000 feligreses, la diócesis de Honolulu (incluye todas las islas del archipiélago), mantiene viva la fe de alrededor del 21% de una población total de 1,4 millones.
Acompañados por 116 sacerdotes, la mayoría de los cuales son de órdenes religiosas o de diócesis externas. Consta de 66 parroquias y 25 misiones; y alrededor de 20 escuelas primarias católicas, 6 escuelas secundarias y 1 universidad.
Actualmente, la religión mayoritaria en Hawái es la cristiana, con un 68% de seguidores. Dentro del cristianismo la tradición más fuerte es la protestante con 42% (la colonización más fuerte que sufrió el país fue la inglesa). Seguidamente viene la católica con un 21% y la mormona con un 5%. Seguramente la influencia asiática ha generado que exista un 9% de budistas. También cabe destacar que en Hawái existen un 18% de ateos/agnósticos.
El quinto y actual obispo de Honolulu es el obispo Larry Silva, cuyos bisabuelos nacieron en las Azores portuguesas y vinieron a Hawái en la década de 1870 para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. El obispo nació en Honolulu, creció en California, fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Oakland y regresó para ser obispo en 2005.
«Aunque el paisaje de Hawái es “increíblemente hermoso”, dice el obispo, atender a las múltiples islas supone muchos desafíos logísticos».
La cultura tradicional de la Huna o más conocida como Aloha, no es considera exactamente parte de la religión en Hawái, siendo que pertenece a lo que se conoce como la sabiduría antigua. Tiene un basamento sumamente semejante al de cualquier religión y conserva características de su religión más primitiva.
Dentro del archipiélago existe una mitología que cuenta la historia de dos hermanas (Fuego y Agua, es decir Volcán y Océano – Pele y Na Maka O’Kahai)

La leyenda – Moʻolelo

La traducción exacta del vocablo hawaiano Mo´olelo es mito, historia, leyenda o cuento. Esta palabra deriva de la conjunción de dos palabras “moo” y “olelo”, es decir, tradiciones transmitidas a través de la palabra.

Pele nació de Kāne y de Haumea. Esta diosa, descripta como “Aquella que da forma a las tierras sagradas”, es la señora de los volcanes, la maestra del fuego.

Así pues la diosa fue de las primeras en visitar Hawái, perseguida por su hermana mayor Na-maka-o-kana’i, quien estaba muy enfadada con ella porque había seducido a su marido. 

En primer lugar, Pele llegó a Kaua’i. Pero cada vez que intentaba cavar un foso para construirse un hogar, llegaba su hermana, la diosa del agua y de los mares y se los inundaba. Así que Pele fue viajando por las diversas islas hasta que llegó a Mauna Loa, que está considerada la montaña más alta de la tierra si la mides desde su base en el fondo del océano. Ni siquiera su hermana, la implacable diosa de los mares, pudo llegar hasta allí, así que decidió instalarse.

Entonces invitó a sus hermanos y consagró colinas a su nombre. Destaca la montaña de Kilauea, que fue consagrada a su hermanito Ka-moho-ali’i, el rey de los tiburones y el guardián de la calabaza que contenía el agua de la vida, que le daba el poder de revivir a los muertos. De entre todas las hermanas, Pele favoreció a su hermana pequeña Hi’iaka, que era su favorita. Se dice que Hi’iaka nació de un huevo que Pele incubó manteniéndolo debajo de su axila mientras viajaba en canoa hacia Hawái.

Mientras vagaba por la isla en forma de espíritu, Pele se manifestó con la forma de una atractiva y joven mujer, y rápidamente se enamoró de un apuesto joven llamado Lohi’au. Permanecieron juntos varios días pero su espíritu debía volver a su cuerpo durmiente, así que volvió y cuando despertó le pidió a Hi’iaka que convenciera a Lohi’au para ir hacia ella. Las hermanas intercambiaron promesas: Hi’iaka prometió no seducir a Lohi’au en caso de resultarle atractivo y en cambio Pele mantendría alejada la lava del bosquecillo de árboles ohi’a donde Hi’iaka acostumbraba a bailar con su amiga humana Hopoe (que le enseñó todo sobre el hula).

Entonces Hi’iaka descubrió que Lohi’au había muerto de pena al haberse marchado Pele, pero pudo restablecer su espíritu en su cuerpo y le devolvió a la vida. De inmediato se pusieron en marcha hacia donde se encontraba Pele, pero esta, celosa y sospechando una infidelidad, entró en cólera. Habían pasado 40 días desde que Hi’iaka se había ido así que Pele se sintió traicionada y lanzó una corriente de lava hacia el bosquecillo de Hopoe, consiguiendo matarla a ella también. Cuando Hi’iaka contempló que todo se había quemado y a su amiga enterrada en lava se lanzó a los brazos de Lohi’au como venganza. Pele lanzó otra oleada de lava, que mató a su amante, pero no a la diosa (pues no puede ser destruida).

A partir de allí nace el Ho’oponopono que es un arte sanador muy antiguo (5.000 años) propio de la cultura polinesia asentada en Hawái. Su objetivo es resolver y sanar los conflictos familiares, así como borrar las memorias, creencias y emociones en las cuales estamos atrapados.

Hoy en día los hawaianos siguen practicando el Ho’oponopono siendo más una forma de vida que una creencia religiosa.

Ho’oponopono se define como “Lo siento / Perdóname / Gracias / Te amo”.

Desde allí nace la palabra Aloha en Hawái que está vinculada a una bienvenida espiritual. Según la sabiduría popular, el espíritu Aloha es como una especie de motivación que se demuestra a través de la cortesía y el buen trato hacia los visitantes que puede devenir en esperanza y oportunidades para el pueblo. En su tradición se considera que el Aloha cura cuerpo y espíritu, purificándoles, y al mismo tiempo tiene la capacidad de atraer la felicidad.

Historia del catolicismo en las islas

El primer esfuerzo misionero oficial en Hawái comenzó en 1827, cuando tres sacerdotes y tres hermanos de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María (SS.CC.) llegaron a las islas y celebraron la misa en una choza de hierba en Honolulu.

Sin embargo, hubo un importante esfuerzo misionero congregacionalista de Nueva Inglaterra en las islas, que tenían una relación amistosa con la familia real hawaiana y veían a los misioneros católicos como competidores hostiles. 

Los sacerdotes fueron expulsados ​​en 1831 y los hawaianos nativos que habían adoptado la fe católica fueron objeto de persecución.

Sin embargo, en 1839 apareció un buque de guerra francés en la costa de Honolulu y amenazó con disparar contra la ciudad, lo que provocó que el rey Kamehameha III emitiera el Edicto de Tolerancia en 1839, el 17 de junio. 

Los misioneros católicos ahora eran libres de evangelizar y los hawaianos eran libres de aceptar y practicar la fe católica.

En los años siguientes se fundaron iglesias católicas en Oahu y las islas vecinas.

En esa época Zepherin “Kepelino” Kahōʻāliʻi Keauokalani nacido en Hawái en 1830 comenzaba sus primeros pasos en la fe católica.

Él fue quien recopiló escritos sobre las tradiciones del archipiélago. Nacido en una familia descendiente de la clase sacerdotal y de la nobleza hawaiana, Kepelino se convirtió al catolicismo romano con su familia a temprana edad. 

Fue educado por misioneros católicos y se unió brevemente a la misión de Tahití antes de regresar para terminar su educación en Honolulu. 

De regreso en Hawái, entre 1861 y 1869 continuó su educación en el Colegio de ʻĀhuimanu, fundada en 1846 por el Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María. 

Aprendiendo inglés, francés, latín y griego, fue discípulo del obispo Maigret. Todo esto le permitió entre 1860 y 1861 escribir para el periódico católico hawaiano. 

Se convirtió en editor del periódico para los católicos hawaianos en lengua hawaiana y contribuyó con muchos trabajos escritos a la historia y la cultura de Hawái.

De esta manera Kepelino se convirtió en un gran divulgador de la fe católica entre los isleños. 

El Vaticano estableció la diócesis de Honolulu en 1941.

Historia del templo

La historia del catolicismo en el Distrito comenzó a principios de 1842 cuando el padre Joachim Marechal, SS.CC., fue asignado para evangelizar los distritos de Kona del Sur y Ka’u. 

Estableció su residencia y primera capilla en el pueblo de Kapalelua, situado en el límite de los dos Distritos. Poco tiempo después se estableció firmemente en el sur de Kona. 

La primera escuela católica en el área se abrió en la aldea de la playa de Honaunau bajo el cuidado de Serapia, un catequista, y Clement Hoki, un maestro de escuela. Los sacerdotes misioneros vivieron en Kona del Sur solo de manera intermitente hasta aproximadamente 1859. 

La capilla original estaba ubicada en la orilla de la bahía de Honaunau y fue conocida como la Capilla St. Francis Regis. Con los años la capilla fue cambiando de localización, pero siempre en la zona costera.

A mediados de la década de 1880, la mayoría de la gente de Honaunau se había mudado de la zona de la playa a un suelo más fértil a unos kilómetros cuesta arriba. El padre John Berchmans Velge, SS.CC., sacerdote residente, en ese momento trasladó lo que pudo de la Capilla St. Francis Regis al alto Honaunau.

Con reparaciones y adiciones complementarias, la antigua iglesia parecía nueva. Fue bendecida en agosto de 1902 por el obispo Gulstan Ropert, SS.CC., quien la dedicó en honor a San Benito, sin haber una explicación real del cambio de dedicación.

Diseñada como una catedral gótica europea en miniatura, esta pequeña parroquia está enlistada en el Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos por su valor histórico.

La iglesia de San Benito fue construida entre 1899 y 1902 bajo la dirección del misionero católico belga padre John Velghe.

Dada la barrera del idioma entre el sacerdote nacido en el extranjero y los feligreses de habla hawaiana, el arte ayudó al sacerdote a transmitir sus enseñanzas a la congregación.

Sin ningún entrenamiento profesional como artista, el padre Velghe embelleció las paredes con sus pinturas, en una época en la que pocos hawaianos sabían leer y escribir. Sus pinturas le sirvieron para alfabetizar y evangelizar a los hawaianos.

Fue tal la evangelización lograda por sus pinturas que esta idea fue copiada en otros templos de las islas.

El padre John Velghe, quien luego pintó frescos a lo largo del techo interior y las paredes, era un artista inexperto, que usó su don para evangelizar pintando varias escenas bíblicas, como el asesinato de Abel por Caín, Jesús rechazando al diablo, y la escritura en la pared, así como una vívida ilustración de los pecadores en el infierno.  

Si bien el edificio en sí es pequeño y rectangular, pintó bóvedas góticas sobre el altar, creando la ilusión de una catedral gótica europea, inspirada particularmente en la Catedral de Burgos.

Más allá de ser actualmente un lugar turístico, San Benito sigue siendo una iglesia católica activa de la Diócesis de Honolulu, vicariato de West Hawái, con cinco misas semanales.

Entre 1916 y 1950 la zona sufrió cuatro grandes erupciones volcánicas de la Mauna Loa, lo cual destruyó muchas de las nuevas capillas que habían sido creadas dejando en pie la de San Benito.

En 1951 el obispo de Honolulu asignó la parroquia a los padres Maryknoll, quienes, junto con sacerdotes diocesanos y las Hermanas de la Sagrada Familia, dedicaron sus vidas a la educación religiosa de los jóvenes.

El templo fue restaurado en 1961 y conservado desde entonces. 

Descripción

Escondida en las laderas de Mauna Loa, entre fincas de café sobre la bahía de Hōnaunau, la parroquia de San Benito está ubicada en las laderas de la montaña volcánica más alta del archipiélago con 4.200 metros llamada Mauna Loa (Montaña Larga) en el Distrito de Sur de  Kona. Tiene poco más de 60km de largo y va desde el mar, por las laderas escasamente pobladas, hasta la cima de la montaña.

El paisaje es realmente muy bello, con nieves eternas en la cima de la montaña y playas paradisíacas a solo unos minutos.

Originalmente su población era toda hawaiana y vivía en catorce aldeas en el sur de Kona. Actualmente la población católica predominante es en parte hawaiana y filipina que vive en cinco aldeas.

El exterior de la iglesia destaca por el campanario que, como una pequeña obra maestra, se levanta en el horizonte indicando el acceso al templo.

En el interior, la mirada queda dominada por una reproducción de la nave gótica abovedada de la Catedral de Burgos en España. El padre John había estudiado teología durante dos años en un pueblo cercano. Afortunadamente, no se dio cuenta de que una perspectiva tan ilusoria, la sensación de profundidad, se consideraba imposible, por lo que siguió adelante y lo hizo. 

El padre Velghe no se detuvo con escenas de la Biblia. Seis pilares que recubren los pasillos de la iglesia están pintados y adornados con versículos de la Biblia traducidos del latín al hawaiano.

En las paredes laterales se pueden ver las siguientes imágenes: 

  • San Francisco de Asís recibiendo los estigmas. 
  • Tentación de Jesús. El diablo está siendo derribado junto con una corona, un cetro y bolsas de dinero.
  • Caín y Abel, con gran angustia y violencia.
  • Una Buena Muerte: fíjate en los rayos de la esperanza.
  • Infierno. Esta imagen está en mal estado debido a la constante caída del sol. (https://www.kbic.com/) Sin embargo, todavía transmite una fuerte impresión y hace que uno esté agradecido por la preservación de todos los demás.

Sobre los pilares se pintan hojas de palmera que se extienden hasta el techo como si fueran palmeras. El techo en sí está pintado como un cielo azul pálido con estrellas, nubes y pájaros.

Encima de las seis imágenes hay lunetas destinadas, probablemente, a representaciones de varios santos. Desafortunadamente, el padre John solo completó el trabajo sobre la imagen de Francisco. En el centro Jesús mostrando los dos Corazones; a su derecha, Pablo y Pedro, a su izquierda, Juan el Bautista y José.

El mural en la pared detrás del altar da la ilusión de una gran catedral europea con pilares altísimos que se extienden profundamente en los recovecos con una luz en el centro.

Las columnas de soporte de la bóveda son octogonales colocadas sobre pedestales cuadrados. Están pintados de rojo con manchas de verde y amarillo para sugerir mármol. Cada uno está rodeado con una cinta blanca pintada en la que están escritos los lemas de la medalla de san Benito en hawaiano.

En el parque exterior hay un busto de san Damián de Moloka‘i, quien dedicó su vida a las personas que padecían la enfermedad de Hansen (lepra) en la isla. El busto se erigió en 1985 como recuerdo del trabajo que hizo con la colonia de leprosos en Moloka‘i y todo su trabajo pastoral, convirtiéndolo en modelo a seguir por los feligreses.

La iglesia parroquial activa de San Benito, construida originalmente para albergar a unas 100 personas, no ha cambiado de tamaño desde que se completó. Sirve como iglesia parroquial (principal) de la cercana iglesia de San Juan Bautista, lo que significa que el sacerdote que sirve a San Benito también supervisa todos los servicios y actividades de la iglesia de San Juan.

La visita

Al visitar la isla grande de Hawái uno piensa en las maravillas naturales de la creación, como el Parque Nacional de los Volcanes o la playa de arenas verdes, pero la generosidad de nuestro Señor con esta tierra no culmina solo en la naturaleza, sino que ha puesto sacerdotes capaces de construir templos bellísimos.

Kona es uno de los principales poblados de la isla, a pesar de que el aeropuerto principal está localizado al otro lado de la Isla, concretamente en Hilo. 

Esta ciudad es muy conocida por su café y, aunque merece un reconocimiento similar, es un poco menos conocida por su cervecería local, pero estas cosas no es todo lo que se puede conocer en Kona y sus alrededores.

Los caminos dentro de la isla no son tantos, pero sí están rodeados de una vegetación muy tupida. Recorriendo uno de estos caminos al sur de Kona, no más de 20 o 30 minutos sobre la derecha, en lo alto se ve un claro dentro de la vegetación, y a pocos metros del inicio de ese claro se ve la cruz desde lo alto y por debajo el templo de maderas blancas que no pasa desapercibido para nadie que pase por ese camino.

La entrada es un poco difícil de ver, ya que los carteles están un poco escondidos por la vegetación.

El templo  actualmente atrae a unos 40.000 visitantes al año, siendo los miércoles los días más concurridos dado que los cruceros atracan en la cercana Kailua-Kona, y desde donde llegan alrededor de 8 ómnibus con turistas en poco tiempo.

Cuando ingresamos en el camino de subida al templo, sobre la izquierda se ven las cruces del campo santo, hasta llegar al estacionamiento.

Ingresamos al templo por simples ganas de estar en la casa del Señor un tiempo, ya que no sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar, ni siquiera si estaría abierto.

En el parque de acceso se ven varias imágenes, como la de san Damián, o una imagen de Ntra. Sra. de Lourdes con santa Bernardita.

Al ingresar al templo nos quedamos deslumbrados por los frescos. Inicialmente nos llamaron la atención las palmeras, pero al volver a mirar comenzamos a ver los detalles hasta que llegamos al fresco de san Francisco de Asís, o el mismo altar, que en el momento de nuestra visita tenía un Niño Jesús ante el mismo. Concretamente el altar simula una gran catedral con un nivel de detalle increíble.

Está permitido tomar fotos y no hay ningún cargo por acceder al templo ni por sacar fotografías. Para los sacerdotes que están a cargo del templo el mismo es un regalo de Dios que comparten con todo el que quiera conocerlo.

Es muy interesante saber que los frescos nunca han sido restaurados hasta el momento. El mantenimiento del templo es realizado con fondos provenientes de las donaciones de los visitantes y está basado en el mantenimiento de la madera (del cual está hecho el templo) así como también del parque que lo rodea.

Allí nos quedamos un lindo rato en compañía de Jesús, quien bendijo nuestro viaje.

Tips de Viajero

  • Dirección:  84-5140 Painted Church Rd. Capitán Cook, HI 96704 – Aproximadamente 45 minutos desde el centro de Kona.
  • Horario de misas:
    • Sábados: 4.00pm.
    • Domingos: 8.00am – 10.00am.
    • Martes – jueves y viernes: 07.00am.
  • El templo se puede visitar de lunes a Domingos entre las 8.00am y las 5.00pm, solo está prohibido sacar fotografías durante los horarios de celebraciones religiosas.
  • Si tiene suerte pueden tratar de coordinar la visita cuando los docentes, de manera voluntaria, realizan recorridos guiados.
  • Prueben el café de Kona. Este café es cultivado en las laderas de los volcanes de Hualalai y Mauna Loa. El sabor de estos granos es el resultado de una combinación específica de sol, lluvia, suelo volcánico y cafetales patrimoniales. En el Royal Kona Coffee Center, rodeado por este terruño, pueden probar una taza de café directo de origen y aprender sobre el proceso de cultivo.
  • Hay un treaking que llega hasta los ríos de lava. Es muy impresionante hacerlo, pero tengan en cuenta que es una caminata que comienza a las 9.00 y finaliza alrededor de las 23.00h. atravesando la selva de noche.
  • Visiten la playa de arena verde, un regalo de Dios a esta tierra sagrada.

Sitio Web: http://thepaintedchurchhawaii.org/


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