Evangelio según san Lucas 3, 10-18
La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?».
El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto».
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?».
El les respondió: «No exijan más de lo estipulado».
A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo».
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,
él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible».
Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
La alegría del Adviento
1) Alegría: Este se llama el domingo Gaudete. Un domingo en que encontraremos en la primera lectura, así como en la oración colecta de la misa, la palabra «alegría». Pues la Iglesia en la liturgia quiere repuntar que ya pronto llega Jesús a tu vida y a tu corazón para renovarte, es como decirte: «¡Vamos, aguanta, no bajes los brazos!». Que la alegría no se vaya nunca de tu vida y si está yéndose, pedile hoy especialmente que te ayude a mantenerla. Un cristiano tiene el ADN de la alegría.
2) La generosidad: Inicia el profeta diciéndonos que debemos compartir y darnos. La generosidad no solo pasa por dar dinero, sino también por dar de tu tiempo a tus amigos y también a tus familiares, a una persona que lo necesite. Tu oído también es un acto de generosidad para escuchar a aquel que lo necesita. (Provigil) Ser generosos es también una propuesta para este tiempo. La generosidad implica «pensar en el otro».
3) La buena noticia: Cada vez estamos más cerca de ese encuentro con Jesús, a prepararse con oración y entusiasmo. Por ejemplo, mirar el pesebre todos los días antes de irte o al volver a tu casa. O también una linda tarea es elegir un villancico y meditarlo. ¿Te animas? Porque Navidad es Jesús.
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