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Un día con la Virgen de Guadalupe

por Kathia Michel Sánchez Sandoval
Virgen de Guadalupe

Familias, empleados de empresas, parejas con su primer bebé, asociaciones, grupos parroquiales, enfermos, entre otros fieles, se concentraron en el atrio de la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México en el domingo previo a la fiesta de la Virgen el próximo 12 de diciembre.

Acudir a este sagrado recinto religioso, es una experiencia por demás de paz y encuentro con Dios y nuestra Madre Santísima. Si bien, para los mexicanos ver este cuadro de gente fervorosa es frecuente durante todos los años, con esta lamentable pandemia tuvo que reajustarse la dinámica y cerrar hasta que los semáforos de control que se emiten en el país y su capital lo permitan. Por ahora la Ciudad de México está en semáforo verde, lo que ha posibilitado la afluencia de los feligreses a las diferentes celebraciones eucarísticas en la Basílica. Este domingo pasado me tocó la experiencia de vivir la celebración en el atrio. Por el sonido exterior se avisaba que comenzaría la Misa y que la siguiente celebración sería en el interior; pero para ello se tendría que formar en una fila con la distancia y esperar el ingreso.

Muy puntual a las 14:00 horas dio inicio la celebración en el atrio, el recinto estaba abierto, pero con vallas para evitar el paso (estaba siendo esterilizado). Sin embargo, se podía ver el interior por sus diferentes puertas. La gente se quedaba cerca de las vallas viendo al interior y muchos no se había percatado que, en la entrada principal en la parte alta, estaba habilitado un altar y ahí estaban el sacerdote y lectores. Cuando la gente señalaba hacia arriba, se dieron cuenta de ello y compartían señalando a otras personas el lugar donde estaba el sacerdote.

Había un sol brillante, no había sillas, pero era una bella tarde y con un arribo constante de gente en peregrinación, quienes en muchos casos vestían playeras estampadas con la Virgen de Guadalupe, algunos con nombres de las personas, otros con el nombre de la empresa o el apellido de la familia, sin faltar algún gran cuadro de la Virgen o una imagen bien adornada y con flores. 

Al llegar el momento de comulgar, hubo un cambio…, el sacerdote indicó que no nos moviéramos de nuestro lugar y que, al terminar la celebración, la recepción del cuerpo de Jesús tendríamos que caminar hacia la antigua Basílica que se encuentra a un costado de la actual. Una vez terminada la misa, caminamos para comulgar y había ministros de la Eucaristía y religiosas para impartirla en varias filas y con distancia entre la gente. Al ser un atrio muy grande las personas corrían para alcanzar a llegar a recibir la Eucaristía, porque el padre avisó que estarían unos minutos y se retirarían.

Cada visita a la Basílica es una experiencia diferente y la vivida en esta ocasión no fue la excepción, no sólo por la logística del lugar por la pandemia, sino por un total agradecimiento a Dios y a mi Madre María de Guadalupe, para recargar mi espíritu, renovándome y reafirmando mi esperanza en recordar que no estoy sola y que la Virgen intercede ante su hijo por mí, por mis seres amados, por mi patria y el mundo entero.

Cabe señalar que este próximo 12 de diciembre, la actividad en la Basílica será también diferente, ya que las mañanitas a la Virgen y la Misa de media noche, serán en este 2021 pregrabados y transmitidos por las plataformas digitales de la Basílica y por televisión abierta mexicana. Además, ahora no se podrá pernoctar en ningún lugar del Santuario, permitiendo que con los protocolos de bioseguridad los feligreses ingresen, para ver la imagen de la Virgen en un flujo continuo.

Sin duda el Santuario del Tepeyac, es un lugar que atrae a muchos devotos no solo mexicanos, sino del mundo, en donde tienes que vivir esta gran experiencia.

Autora: Kathia Michel Sánchez Sandoval

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