Evangelio según san Lucas 9, 22-25
Jesús dijo a sus discípulos:
“El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.
Después dijo a todos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?
Toma tu vida y a seguir
1) El proceso: Jesús aclara lo que vos y yo viviremos en esta vida, pero eso es para aquellos que asumen su vida y saben que en su vida, solo uno tiene que decidir para vivir. Porque esto lleva a un camino de luchas y de cruz, pero también de Resurrección. Si tomas las riendas de tu vida, pasarás por la pasión, la muerte y también la Resurrección. Pero esa nueva vida está marcada por la libertad y la felicidad. Si asumís una vida en la que no pases por pasión y muerte, es porque sos un “dependiente de”.
2) Seguirlo: El seguimiento a Cristo es parte de una decisión esencial, esto lleva a aprender a tomar tu propia vida con tu cruz. Asumir el todo de vos. El seguimiento es un camino, se camina. Hay momentos en que uno camina más rápido y caminos en los que camina más lento. No importa cómo vas, porque es según cómo y lo que puedas, pero lo importante es que lo sigas.
3) El mundo entero: Hay algo más que cualquier ambición. Hay algo mucho mayor que podés ganar en tu vida y es la eternidad. Por eso hoy busca la paz interior y la visión sobrenatural. Hasta el cielo no paramos.
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