Posiblemente quien quiera conocer Sevilla piense en La Giralda, el Alcázar, el Archivo General de Indias, el barrio Santa Cruz, la magnífica Plaza España, el Parque María Luisa o la Plaza de Toros, sin duda todos bellísimos lugares, pero esta bitácora cuenta la historia y la vivencia de la Semana Santa en la ciudad, que se vive intensamente en las calles. Las procesiones empiezan por la tarde y acaban de madrugada llenando la ciudad de imágenes religiosas, pasión y olor a incienso.
Todo comienza el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, procesionando cada día imágenes representando la Pasión de Cristo y sumando en su totalidad a lo largo de la semana más de 60 hermandades.
Breve Historia de Sevilla
El origen de la ciudad es confuso, aunque como tantas ciudades tiene sus leyendas; hay quien la asocia con la fabulosa Tharsis, aunque la teoría más aceptada es que fue fundada por el mismísimo Hércules, quien la cedería a su hijo Hispano. De este hecho procedería el término “Híspalis”.
Según la versión más verosímil, la ciudad fue fundada por la tribu ibérica de los turdetanos que habitaban el valle del Guadalquivir, territorio que se correspondía con la antigua Tartessos.
Los turdetanos denominaron “Spal” o “Ispal” al poblado que crearon en una isla del Guadalquivir.
Posteriormente fue poblada por los fenicios, los griegos y los cartagineses.
En el 205 a.C. Sevilla fue usurpada a los cartagineses por los romanos, quienes permanecieron allí durante dos siglos. En el 43 a.C. la ciudad fue tomada por Julio César que cambiaría su denominación por la de “Iulia Romuela” o “Romula”, llegando a ser la ciudad más importante de la provincia romana de la Bética.
Tras la caída de Roma fue ocupada por los vándalos silingos hasta que fueron expulsados por los visigodos, quienes la convirtieron en una de las capitales de su reinado.
En este punto Sevilla vivió uno de los momentos más novelescos de la época visigoda cuando Hermenegildo se reveló contra su padre el rey Leovigildo y asedió la ciudad desviando el cauce del Guadalquivir.
A pesar de que la capital goda se trasladó a Toledo, la importancia cultural de Sevilla se mantuvo con dos importantes personajes, san Leandro y san Isidoro. El escudo de la ciudad de Sevilla tiene como figuras centrales a ambos obispos junto al rey Fernando III.
En el año 712 cae en manos de los moros, cambiando su nombre de Híspalis por el árabe Isbiliyya, de donde deriva Sevilla, pasando a depender del poder de Córdoba.
A la caída del Califato de Córdoba surgieron por toda la península los llamados reinos de taifas, dando lugar al reino Abadí de Sevilla.
En 1091 la ciudad cae bajo el dominio almohade alcanzando su máximo esplendor y se convirtió en la ciudad más importante de España. En esta época se construyeron la Torre del Oro y la Mezquita Mayor, de la que aún se conserva el minarete, La Giralda.
En 1248 fue conquistada por el rey Fernando III el Santo, convirtiéndola en una de las capitales de su reino. En este momento la población de la ciudad alcanzó los 150.000 habitantes, pero su esplendor no fue completo ya que no logró cuadrar sus cuentas por la dura competencia presentada por Florencia, Génova, Lisboa y los Países Bajos.
En 1728 se instaló en Sevilla la Real Fábrica de Tabacos que tanta importancia tendría para el futuro de la ciudad. Un siglo después la ciudad inició una expansión apoyada en la construcción del ferrocarril.
En el siglo XX Sevilla organizó la Exposición Iberoamericana de 1929, celebración que modificaría notablemente el aspecto de la ciudad. La Exposición Universal de 1992 fue otro de los acontecimientos que proporcionaría otro gran empuje a Sevilla; nuevas infraestructuras prepararon la capital para la llegada del siglo XXI.
A día de hoy, Sevilla es una de las ciudades más importantes de España.
Historia de la particular celebración de la Semana Santa
Al parecer, el origen de la Semana Santa sevillana guarda relación directa con el nacimiento de las cofradías. Existen incluso documentos históricos que demuestran la existencia de cofradías en Sevilla desde el siglo XIII, como agrupaciones de fieles que vivían la religiosidad, de modo discreto, en el interior de templos y conventos.
Todo parece indicar que la primera procesión de Semana Santa de Sevilla se inició con el Vía Crucis a la Cruz del Campo, una costumbre que instauró el Marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera. En 1521 llegó a la ciudad procedente de Jerusalén.
Al parecer, quedó tan sorprendido del Vía Crucis de doce estaciones que se celebraba en Tierra Santa, que decidió hacerlo en Sevilla el primer viernes de marzo.
El trayecto se iniciaba en su residencia, la casa de Pilatos, y llegaba hasta la Cruz del Campo. Este recorrido simbolizaba los 997 metros que Jesús caminó desde el pretorio de Pilatos hasta el Gólgota, lugar en el que fue crucificado. Este Vía Crucis se popularizó en Sevilla y comenzó a repetirse cada año el primer viernes de marzo.
Las primeras comitivas no procesionaban imágenes, sino que llevaban solo una cruz parroquial y el sacerdote un crucifijo.
Fue a mediados del siglo XVI, cuando el Concilio de Trento recomendó sacar pasos a la calle para llegar a más fieles, momento en el que las hermandades empezaron a portar sus imágenes.
En 1604 el cardenal Fernando Niño de Guevara ordenó a las cofradías asistir a la Catedral para hacer Estación de Penitencia y a las hermandades del barrio de Triana hacerlo en la parroquia Mayor de Santa Ana, dadas las dificultades que había para cruzar el río Guadalquivir. Hasta 1873, las cofradías siguieron procesionando hasta la Cruz del Campo.
Así nace la actualmente denominada «carrera oficial», tránsito común a todas las cofradías, con la que se reglamentaron las procesiones y, además, se institucionalizó la fiesta y la devoción popular. De este modo, las cofradías sevillanas se dividieron en penitenciales o de luz. Las primeras podían ser, además, de sangre o de disciplina y el objetivo era el promover el culto y la contemplación de la Pasión de Cristo.
Durante el siglo XIX la Semana Santa de Sevilla sufrió varios contratiempos que afectaron a su desarrollo como fue la invasión francesa, la desamortización de Mendizábal o la Revolución de 1868, entre otros. Pero fue la infanta Luisa Fernanda de Borbón quien le dio un importante impulso y la restauración borbónica favoreció la aparición de nuevas hermandades, convirtiendo la Semana Santa de Sevilla en un reclamo turístico, que continúa vivo hoy en día.
¿En qué consiste la celebración?
Muchos sevillanos que acompañan a las imágenes lo hacen vistiendo el hábito de nazareno portando cirios, cruces o antecediendo a los pasos como acólitos ceriferarios o turiferarios. Otros realizan la estación de penitencia portando sobre sus hombros las andas procesionales como costaleros.
La Semana Santa se vive durante todo el año en la ciudad y las hermandades trabajan día a día en los tres pilares fundamentales que las definen: formación, culto y caridad. Son múltiples las obras asistenciales que las hermandades y cofradías realizan en Sevilla y su provincia. La estación de penitencia o salida procesional es el principal culto externo de las corporaciones pero las hermandades cuentan con numerosos cultos internos a sus titulares a lo largo del año (novenas, quinarios, triduos, besamanos, pregones, conferencias, vía crucis…).
Existe un Consejo General de Hermandades y Cofradías, cuyos miembros son elegidos cada cuatro años por los hermanos mayores de las distintas hermandades, que se encarga de la organización de la Semana Santa y de agilizar trámites y acuerdos con las instituciones oficiales y de todo lo relativo a la Carrera Oficial.
Algunos pasos llevan el acompañamiento musical de bandas de música, agrupaciones musicales o capillas musicales, aunque también existen hermandades que carecen de acompañamiento musical.








Algunas hermandades Sevillanas
- La Hermandad del Silencio o Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla es tal vez la más antigua y fue fundada en 1340, aunque la tradición oral sitúa su nacimiento un poco más tarde en 1355.
- La Hermandad de la Hiniesta, refundada en 1879 tras dos siglos sin vida, procede de otra hermandad que ya existía en el siglo XV.
- La Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana es pionera en el barrio de Triana y una de las más antiguas de Sevilla. En 1418 se fundó como una hermandad de luz con el título de La Esperanza, establecida en la Real Parroquia de Señora Santa Ana y relacionada con el gremio de los ceramistas. En los documentos históricos de esta Hermandad reza que en 1542 se fusionó con otra corporación, llamada de San Juan Evangelista, del gremio de pescadores.
- La Hermandad del Gran Poder, una de las más conocidas y populares de la Semana Santa sevillana, fue fundada en 1431, bajo el título Cofradía del Poder y Traspaso de Nuestra Señora y Honra de San Juan Bautista. Figuró como cofradía de luz en el Convento de Santo Domingo de Silos de la orden de San Benito. Su fundación está vinculada con el protectorado del Ducado de Medina Sidonia.
- La Hermandad de la Quinta Angustia se formó en el año 1500 en el convento del Carmen, aunque sus primeras reglas son de 1541.
- La Hermandad del Cristo de Burgos, aunque sus reglas datan de 1943, se fundó en 1888, momento en el que cofrades de la Hermandad del Buen Fin se trasladaron a San Pedro por problemas con la comunidad franciscana. Al no poder llevarse las imágenes, tomaron el nombre de otra hermandad que existió en el siglo XVI, conocida como «la de los estudiantes».
- La Hermandad y Cofradía del Santo Crucifijo y Nuestra Señora de Gracia, del convento de San Agustín, desapareció a finales del siglo XIX y su Cristo se perdió en el incendio de 1936; pero se hizo una reproducción y en la actualidad es titular de la Hermandad de San Roque.
Algunos datos que debemos conocer
- Cabildo de Toma de Horas:
- Protocolo donde, desde el año 1604, se trata, entre otras cosas, de señalar las calles por donde cada Cofradía debe ir, indicando su sede canónica, así como el día y la hora de su salida. Con el tiempo se añadió a este acto la totalidad del itinerario de cada hermandad y cuatro puntos por donde es obligatorio su paso en determinado horario.
- La Carrera Oficial:
- Durante estos días, las cofradías salen de su sede, y pasan por la Carrera Oficial, que comienza en la Plaza de la Campana y sigue por calle Sierpes, Plaza de San Francisco, Avenida de la Constitución, hasta entrar en la Catedral de Sevilla, realizando así la «Estación de Penitencia» y retornando a sus templos de origen.
- La bulla:
- Se conoce con este término a la aglomeración de gente que se acumula en todos los rincones de la ciudad cuando está próxima la llegada de una cofradía.
- El cofrade:
- Es el término con el que se califica al gran aficionado de la Semana Santa, amante del mundo de las cofradías y conocedor de cada uno de los detalles más minúsculos de todo lo que concierne a cada ceremonia.
- La chicotá:
- Es el trayecto que recorre un paso desde que se levanta (levantá), hasta que detiene la marcha (arriá).
- La mantilla:
- Es el traje que visten las mujeres el Jueves Santo, víspera de la muerte del Señor y así honrar su figura, para acudir a los Santos Oficios y visitar sagrarios. Es un traje de luto por la muerte de Cristo. La tarde del Viernes Santo también se pueden ver algunas damas con este atuendo. El acompañante masculino debe llevar traje oscuro, corbata y zapatos negros.
- Cofradía:
- Es una asociación de fieles católicos que se reúnen en torno a una advocación de Cristo, la Virgen o un santo, un momento de la Pasión o una reliquia.
- Los nazarenos:
- Los nazarenos son los hermanos que acompañan a los pasos durante el transcurso de la «Estación de Penitencia» en algunas ciudades españolas, sobre todo en Andalucía. Cada hermandad tiene establecido en sus reglas fundacionales las características de su vestuario, en cuanto a túnicas, zapatos, insignias y complementos; y cada hermano nazareno debe vestir de acuerdo a estas normas.
- Los pasos:
- Es el centro de toda la Semana Santa, formados por un conjunto o grupo de imágenes representando la Pasión, que portan los costaleros en cada cofradía.
- Los costaleros:
- Son las personas que llevan los pasos. Van bajo ellos tapados por faldones, en silencio y arrastran sus zapatillas por el suelo.
- El capataz:
- Es la persona responsable de sacar y llevar o conducir un paso en procesión, jefe de la cuadrilla de costaleros a los que manda y ordena con su voz, su vista, su tacto, cariño y arte. Se le puede ver siempre en la parte delantera del paso, al cuidado del llamador o martillo con el que hace ejecutar sus órdenes.
- El llamador:
- Elemento ubicado en la parte frontal del paso. Es un aldabón de metal, de oro o plata, hecho de forma artística con motivos religiosos. Es el instrumento del que se sirve para mandar el capataz y ejecutar las órdenes que previamente ha dado a los costaleros en el momento de la «levantá» y la «arriá» del paso.
- Pedir la venia:
- Es un protocolo que realiza cada una de las cofradías de penitencia para poder efectuar la entrada en la carrera oficial y poder continuar con la Estación de Penitencia iniciada desde su parroquia.
- La saeta:
- Es un canto religioso, generalmente improvisado y sin acompañamiento, realizado en las procesiones de Semana Santa y que tiene su origen en el folclore andaluz.
- El Santo Entierro Grande:
- El cortejo del Santo Entierro Grande está formado por una representación de distintas hermandades que forman cronológicamente la Pasión de Cristo, además de los pasos que forman la Hermandad propia del «Santo Entierro».
La visita
Al visitar Sevilla durante Semana Santa uno decir que, prácticamente no conocerá la ciudad como un turista, sino que la vivirá con toda su devoción.
Caminando por las calles de la ciudad uno nota que la ciudad toda se detiene en pos de la vivencia religiosa que impera en el aire.
Es común ver en las calles personas que mantienen tradiciones como por ejemplo estrenar durante el Domingo de Ramos una prenda de vestir, como así también durante la misma mañana de es costumbre la visita de los templos, donde se exponen los pasos ya preparados para procesionar durante la semana.
Pero los días más importantes de la Semana Santa Sevillana son: la madrugada del jueves al viernes, conocida como «La Madrugá» y el Viernes Santo, cuando las calles se visten de hombres con traje oscuro los hombres y las mujeres con la mantilla negra, mostrando así luto por respeto a la expiración de Cristo.
Es muy interesante saber que en estas fechas es habitual cambiar los hábitos alimenticios, comiendo espinacas con garbanzos, bacalao con tomate y torrijas, etc.
Las calles huelen a perfume, quizás una mezcla del incienso de las cofradías junto al azahar de las flores que se asoman de todos los árboles.
Pasamos toda la Semana en esta ciudad, visitando iglesias, participando como cofrades en tanta procesión como pudimos, las calles están repletas de personas, muchos turistas, muchos que viven la pasión de Cristo, pero todos con respeto, que quizás impongan las mismas hermandades con su paso.
Finalizada la Semana, estabas extasiados, fue una vivencia de la Semana Santa como nunca nos había pasado.
Tips de viajero:
- Durante la Semana Santa las calles se colapsan de personas, si no desean participar de las procesiones, quizás no sea el mejor momento para visitar la ciudad. Mi consejo es que si se quieren combinar ambas cosas vayan desde el Jueves Santo y se queden hasta que puedan después del Domingo de Pascua, ya que las principales Hermandades se las puede ver en estos días (Jueves y Viernes Santo, Domingo de Resurrección.
- Visiten la Giralda y al Alcázar
- Vayan a un tablao en Triana
- Conozcan la historia del archivo General de Indias.
- No dejen de conocer la Plaza España y la plaza de Toros.
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