Evangelio según san Juan 6, 22-29
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”.
Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”.
Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”.
Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado”.
El milagro es que vos vivís
1) La obra de Dios: Si te pones a ver todo lo que hay a tu alrededor, es un milagro. Pienso en Tony Meléndez, también en Nik y en otros que dan testimonio de sus vidas. Me quedo con lo que dice Tony en ese video donde muestra cómo creció sin tener brazos. Cuando se presentó ante el Papa Juan Pablo II y le tocó la guitarra, con la particularidad de tocar con los pies. Cuando hizo con esas ganas y con esa visión sobrenatural canciones para Dios y para la vida. Y termina su testimonio diciendo «Cuando veo a alguien que tiene brazos, me digo: eso para mí ya es un milagro».
2) El milagro en ti: Jesús hizo y hace muchas cosas en vos y con vos, solo que tenés que darte cuenta y mirarlo. No temas seguir descubriendo la mano de Dios en vos y las cosas que hace en otros sin darte cuenta, a través tuyo. Vos sos una ficha muy importante en la vida de otros, entendelo.
3) El seguimiento: El verdadero seguimiento a Jesús no es por un dame-yo te doy. No, tiene que ser desinteresado. El seguimiento a Jesús es para descubrir su persona, su amor. Lo que nos hace enamorarnos más de la vida y nos lleva a ver la vida como un milagro. Hasta el cielo no paramos.
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1 comentario
Dios lo bendiga Padre . Hasta el cielo no paramos Amen