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Meditación del día 25 de junio

por Pbro. Luis A. Zazano
0625-Lucas 2,41-51-FB

Evangelio según san Lucas 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que le dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.

El corazón de María

1) Iban a Jerusalén: Unos padres comprometidos en la fe. Cuántos de nosotros aprendimos a través de nuestros padres la fe… o de nuestros abuelos. La fe da ese chispazo en la casa y es por ello importante que los papás sean esos instructores cercanos en la fe a sus hijos. Vos, papá o mamá, reza con tus hijos.

2) Buscar a Jesús: Siempre nos cuesta esa búsqueda de Jesús. Estamos llamados a complementarnos en Jesús para vivir en Jesús. No te desanimes y trata de encontrar a Cristo que está más vivo que nunca. No deja de buscarte. Déjate sorprender por Él y déjate encontrar por Él. Dios es vida y te quiere llenar a vos de su vida.

3) El corazón de María: Es ese corazón pleno, que tiene dolores pero sana con amor. Tiene angustias, pero se llena con esperanzas. Tiene penas, pero irradia gozo. Tiene heridas, pero emana dulzura y tiene paz. Por eso María nos tiene en su corazón. Hasta el cielo no paramos.


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