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Meditación del día 17 de julio

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 10, 38-42

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.
Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

Eligió la mejor parte

1) Lo recibió en su casa: Creo que la hospitalidad es un punto que vos y yo tenemos que trabajar en nuestra vida. Hoy somos muy indiferentes. Es necesario saber compartir y hacer sentir bien al que está frente mío. Hacerlo sentir bien e importante. Deja de centrar todo en vos y aprendamos de Marta a abrirnos al otro, acoger al otro y que los que se vayan después de haber compartido con vos y conmigo se vayan bien…

2) Muy ocupada: Qué interesante la figura de Marta. Recibe a Jesús, pero no está atenta a Jesús. Esto te puede pasar a vos y a mí: declararme cristiano, pero no hablar con Cristo. Pertenecer a una Iglesia de manera institucional, pero no tener una relación con Jesús, con su persona. Capaz que hoy tenés la seguridad de que tenés a Jesús en tu vida, pero seguramente no estés entablando un diálogo íntimo con Jesús, que es esa la esencia.

3) María: En María vemos a esa persona que se deja sorprender. Sabe que está para aprender y comprender, es receptiva. Capaz que esto vos y yo lo tengamos que trabajar: no querer resolverlo todo vos, no querer controlarlo todo, incluso al mismo Dios. Capaz que tengas que dar lugar a aprender a escucharlo, a aprehender y comprender que, después de escucharlo, hay que salir. Pues hoy te enseña que no el mucho hacer y estar hasta las manos siempre es lo que te eterniza, sino más bien el escucharlo y, luego de esa intimidad, manifestar lo asumido. Hasta el cielo no paramos.


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