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Meditación del día 11 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 15, 1-32

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola:
“Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”.
Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”.
Y les dijo también: “Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido”.
Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.
Jesús dijo también: “Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'”.

Los cinco defectos de Jesús

Van Thuan se declara apasionado por los defectos de Jesús y los describe en el libro “Testigos de esperanza”:

1) Primer defecto: Jesús no tiene memoria. En el calvario, en el punto de la agonía indescriptible, el dolor, Jesús oye la voz del ladrón a su derecha: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Si fuera yo, le habría dicho: “No te voy a olvidar, sino que tus crímenes se merecen muchos años de Purgatorio”. Sin embargo, Jesús le respondió: “… hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Jesús olvidó todos los crímenes de ese hombre. La memoria de Jesús no es igual a la mía…

2) Segundo defecto: Jesús no “sabe” matemáticas. Si Jesús hubiese tenido un examen de matemáticas, seguro que desaprobaba… “Un pastor tenía 100 ovejas. Una se pierde. Él, inmediatamente, dejó las 99 en el redil y va en busca de la descarriada. Al volver a encontrarla, la puso en su hombro y volvió feliz”. Para Jesús, una persona tiene el mismo valor de noventa y nueve e, incluso, más.

3) Tercer defecto: Jesús no tiene lógica. Una mujer tenía 10 dracmas. Perdió una. Enciende la lámpara, barre la casa… busca hasta encontrarla. Cuando la encuentra invita a sus amigas a compartir la alegría por volver a encontrar la dracma…de hecho, no tiene lógica hacer fiesta por una dracma… El corazón tiene razones que la razón no entiende… pero Jesús dio una pista: “Yo os digo que habrá más alegría en los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta”.

4) Cuarto defecto: Jesús no sabe de política.  Los ejecutivos, las personas encargadas del “marketing de empresa” o de política, llevan en sus carpetas proyectos, planes cuidadosamente elaborados… En todas las instituciones, organizaciones civiles o religiosas no faltan programas prioritarios, objetivos, estrategias…. nada de esto pasa con Jesús. Si se analiza humanamente, su proyecto está destinado al fracaso. A los apóstoles, que dejaron todo para seguirle, no les garantizaba el sustento material, ni casa para vivir, solamente compartir el estilo de vida que llevaba Él. A uno que deseaba unirse a los suyos, responde: “Las zorras tienen madriguera y las aves nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. Los doce confiaron en este aventurero. Millones y millones de otros también. Ya son más de dos mil años y una incalculable multitud de seguidores sigue peregrinando. Galerías enormes de santos y santas, bienaventurados, héroes y heroínas de la aventura. ¿Será que este aventurero tenía razón …? Si es así, ¡será que el viaje más fantástico y contracorriente de la historia es el bueno! “¿A quién iremos, Señor?

5) Quinto defecto: Jesús no entiende de finanzas ni de economía. Si Jesús fuera el administrador de la empresa, de la comunidad, la ruina sería en cuestión de días. ¿Cómo entender a un administrador que paga el mismo salario al que empieza el trabajo antes y al otro que trabaja solo una hora? ¿Es un descuido? ¿Jesús no sabe contar? ¿Por qué Jesús tiene esos defectos? Porque es un dios de misericordia, un dios de amor encarnado. Dios es Amor. Por lo tanto, no es un amor racional, calculador, que condiciona, ni recuerda las ofensas recibidas. No. Sino que es un amor donación, servicio, misericordia, perdón, comprensión, acogida… ¿y cuál es la medida de este amor? Infinita.

Los defectos de Jesús son el camino de la felicidad. Por eso, damos gracias a Dios. Para alegría y esperanza de la humanidad, que estos defectos de Jesús son incorregibles. Hasta el cielo no paramos.


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