Evangelio según san Mateo 9,9-13
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”.
Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Vino a los enfermos, no a los sanos.
1) Vio a un hombre: Hoy Jesús te ve, te ve con tus miserias y errores. Ve tus macanas y sabe todas las que te mandas, pero te sigue buscando. Es Él quien sale a tu encuentro y te busca. No deja ni un minuto de mirarte, pero no con esa mirada juzgadora y atacante, sino con una mirada de reconciliación, de amor que busca reconquistarte.
2) Comparte la mesa: Es la actitud de salir a la búsqueda y estar al lado de aquel enfermo que lo necesita. No te hagas el puritano, como esas personas que se alejan del hermano que está en el error porque ya lo condenan. Compartí la vida con el hermano que está golpeado o embarrado, porque él necesita de tu ayuda.
3) Hospital de campaña: Salí a curar al hermano, no tengas miedo, búscalo al hermano y sánalo. No tengas miedo porque tu hermano te necesita. No salgas a juzgarlo, salí a ayudarlo, no lo dejes solo. Pero tampoco te quedes encerrado en tu puritanismo. Hoy Dios te puso para salvar, pero también para salvarte. Hasta el cielo no paramos.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.