Evangelio según san Lucas 13,10-17
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga.
Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad»,
y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado».
El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?».
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
Jesús enseñaba
1) Hacía dieciocho años: Cuántas veces queremos que todo pase rápido pero todo tiene su tiempo. Esta mujer tenía muchos años de estar con una enfermedad que no le permitía mirar de frente a la vida. Hoy plantéate hace cuánto tiempo que venís encorvado en tu vida, que no podes mirar al frente, poniéndole ganas a tu vivir. Qué es lo que no te permite mirar adelante y caminar en esta vida con soltura. Si hace tanto tiempo que venís así, ¿no será que necesitas de ayuda? O soltar eso que te pesa hace años. El tiempo sigue pasando y vos seguís en la misma. Algo tenés que hacer con tu vida.
2) No podía enderezarse: Uno trae sus pesos y dolencias, creo que vos sabes lo que tenés adentro de vos y que hoy te pesa. El tema es que una cosa es llevar la vida con su peso y otra es sentirte que no podés mirar para adelante, que lo único que podés mirar es la nada o tu ombligo, pero nada más. (Alprazolam) Y cuando uno no puede mirar en la vida hacia un objetivo o hacia adelante podes ver que todo es lo mismo, una cierta monotonía. Entonces aparecen los tres elementos que te pueden matar: todo es lo mismo, no hay nada por qué luchar y los dolores siempre están.
3) Glorificaba a Dios: Poné hoy tu confianza en Dios, pedile que te ayude en este día. Empezá a enderezarte, ponete firme con tu vida, ponele actitud, aunque te duele y te molesta, genera firmeza en vos, exigite a vos mismo, ¡dale! Ya es hora que dejes de mirar el piso de tu vida y seguir llorando, porque ves lo mismo. Primero enderézate. Eso exige disciplina, actitud y fuerza espiritual. Luego, mira para adelante, ponete un objetivo, si es necesario, escribilo. Fíjate hacia dónde querés ir con tu vida y no vayas por donde otros te quieren llevar. Ya es hora que empieces y hoy es una linda oportunidad. Hasta el cielo no paramos.
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