Evangelio según san Juan 5, 33-36
Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.
Ustedes manden a preguntar
1) La verdad: Vos nunca dejes de ser testigo de la verdad. Estás llamado a proclamar con tu vida que existe un Dios. Pero hay veces que tenés que dar testimonio. Ese testimonio es tu esfuerzo, tus luchas y hasta incluso tus caídas, porque allí se ve la obra de Dios en vos. No dejes de anunciar la paz que hay en vos porque es efecto de tu encuentro con Dios. Encontrate con Dios, que allí está la paz.
2) Que no dependa: Vos tenés una autenticidad en Dios y con Dios. No podés andar por la vida buscando de quién depender ni tampoco buscando a quién le entregas el corazón para que te lo maneje. Tu vida es tuya, y esa vida implica lucha personal, esfuerzo y entrega, pero sos vos quien debe estar convencido por lo que debe luchar y enfrentar. Y si lo tenés en claro, enfréntalo, asumilo.
3) Las obras: Son tus obras las que te definen como persona, tus actos y no tus palabras. Busca hacer el bien sin destruir la vida de nadie. No dejes de enfrentar las cosas y asumir tu vida con todo lo que implica: errores, caídas, tentaciones, esfuerzos, agradecimientos. Sé creativo con tu propia vida y anímate a vivir con todo lo que puedas dar, pero desde vos. ¡Ánimo! Que Él te llamo a la eternidad.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.