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Meditación del día 22 de diciembre

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 1, 46-56

María dijo entonces:
“Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Me llamarán feliz

1) La grandeza: En el transcurso de este año cuántas cosas lindas viviste… entiendo que también hay golpes, pero te invito a que ahora te detengas en esas cosas que sucedieron en este año que te animan a seguir, a luchar, a ponerle otra mirada a tu caminar. Son esas cosas que te llevan a decir “pucha, que existe Dios”. Son las cosas que te agigantan, que te hacen saber que si crees podés seguir adelante, porque siempre al fin del túnel hay luz. Alégrate en esas cosas que hoy te animan a apostar por seguir. Porque tenés que agarrarte de eso hermoso que viviste en tu vida y te lleva a un antes y un después. Eso que te alegra y te llena el alma.

2) Soberbios: Este cántico te invita y me invita a que seamos más humildes, porque es la obra del Espíritu Santo en vos y en mí, nada es tuyo ni mío. Como dice un amigo “el que no entiende tu cansancio, es porque tampoco entiende tus alegrías” y por ahí pasa el camino de la humildad: saber que todos tenemos batallas y debemos ayudarnos mutuamente. No dejes que la soberbia te haga creer que podés todo solo. Aprende de María y le pidamos que nos ayude a confiar más en Dios, a ser serviciales y, por sobre todo, a saber que en esta vida todos la luchamos y todos nos embarramos, pero Dios siempre viene a ayudarnos.

3) Permaneció tres meses: Que nada ni nadie te aten, vos siempre ayuda pero sin buscar que nadie sea dependiente de vos, como también quien te ayuda de corazón no te exige nada y respeta tu libertad. El servicio es desinteresado y genera alegría y paz. Por lo que en este camino no dejes de ayudar, pero también aprendamos a desprendernos. Todo tiene su límite y su tiempo. Aprende que en esta vida vos y yo debemos ayudar y desaparecer. ¡¡Vamos!! Que algo bueno está por venir.


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1 comentario

Claudia Rosana Martínez December 22, 2022 - 5:02 pm

Padre bueno, Padre Amado en la Palabra me hablaste dulcemente, allí necesito detenerme todos los días, no me importa el tiempo que transcurra, solo necesito estar en TU presencia allí no hay tiempo, no importa la demora, porque allí TU estás en mí y yo en TI, amén 🙏❤️

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