Evangelio según san Juan 1,29-34
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel».
Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo’.
Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios».
Al día siguiente
1) El cordero: En el antiguo testamento la figura del cordero representaba a quien tomaba nuestros pecados. Al morir el cordero quedábamos purificados por ese sacrificio. Asumí tus pecados y errores. Vos sabes, y solo vos, cuál es tu debilidad. Eso que te tira para abajo y luego te hace sentir mal. Solo vos sabes a cuántas personas lastimaste y heriste. Hay cosas que te las vas a llevar a tu tumba, porque no tan solo te avergüenzan, sino que también te duelen. Pero hoy Jesús quiere pasar por tu vida para mostrarte que está abierto a liberarte, que asume todo lo que sos vos y lo que hiciste. Pero de por medio hay un sacrificio. En la Eucaristía da la vida por vos todos los días, y decimos este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Pero hoy viene a tocar tu mundo para mostrarte que está con vos. (Valium)
2) Conocía: El conocer a Jesús puede cambiarte la vida y hacerte ver la misma vida pero de otra manera. Es el mismo Jesús quien te invita a conocerlo, pero eso no lleva a un seminario de catequesis, ni googlearlo o buscarlo en una enciclopedia. El conocer a Jesús es un meterte en vos y dejar que hable el silencio. El diploma de este curso es la paz interior. Solo allí descubrirás cuán grande es su obra a tu alrededor. Y el conocer es un amar, porque nadie ama lo que no conoce.
3) El Espíritu Santo: Aquí aparece un elemento esencial del cristianismo, la fuerza del Espíritu Santo. Es esa grandeza de la obra del amor de Dios que actúa con sus siete dones. Y si le abrís tu corazón al Espíritu de Dios te llenará de fortaleza para enfrentar; de sabiduría para saber encontrarle el gusto a lo que haces; de entendimiento para saber comprender en dónde estás caminando por tu vida. El consejo de dejarte ayudar y saber estar abierto al otro; la ciencia para saber discernir y piedad para ver la mano de Dios en todo lo que haces. El temor de Dios es saberte finito y limitado, pero comprendiendo que solo en Él todo lo podés. Que tengas un hermoso domingo. Algo bueno está por venir.
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