Evangelio según san Mateo 5,13-16
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Sos sal, ponele gusto
1. Sal: Sal viene de sapere, sabiduría, porque a la vida hay que ponerle gusto. El sabio no es aquel que se traga muchos libros sino es aquel que le encuentra el gustito a la vida y la saborea. Le pone las pilas a sus días y no cae en ser una persona desabrida.
2. Luz: Vos, como católico, tenés que ser luz. Tu vida es para iluminar y por lo tanto tenés que brillar, pero no desde el brillo de que todo te sale a la perfección, sino porque hay tanta luz dentro tuyo que no la podés contener, la expandís.
3. Potencia: Poniéndole gusto a la vida y sabiendo que sos luz para los otros, no temas porque vos ayudas a que otros le pongan sabor a la vida. La luz ilumina y ayuda a que otros vean. Ayuda con tu sí a Dios para que le pongamos gusto a la vida. No hay nada más feo que un católico desabrido. Algo bueno está por venir.
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1 comentario
Amén 🙏❤️