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Meditación del día 5 de marzo

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Mateo 17, 1-9

Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”.
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”.
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.

Cambiar de rostro

1) Tomó a Pedro, Santiago y Juan: Jesús aparta y los eleva. Eso es lo que Dios te propone al encontrarte, quiere un momento para con vos y te quiere elevar. Capaz que esta meditación es tu momento para con Dios, capaz que estos minutitos que tenés en el día son para estar con Él y además quiere elevarte y mostrarte que si ves las cosas desde arriba se ven más claras. Busca la confidencia, tanto con Dios como así también con esa persona íntima que te banca en las buenas y en las malas. Yo te pregunto: ¿para qué le contás tus alegrías a aquella persona que no se alegra? Mira lo que le pasó a José en el AT cuando le mostró su capa a sus hermanos; no podés contar a todo el mundo lo que te pasa porque siempre la envida ronda cerca. 

2) Su rostro: Es importante que veas tu rostro; con el tiempo puede que te vayas amargando y perdiendo la mirada de tu vida. Cuando Cristo está en tu corazón podés volver a cambiar el rostro, ser alegre y vivaz: ¿qué es lo que te lleva a perder tu rostro alegre? Me acuerdo cuando mi vieja me decía “¡¡¡mírame a los ojos!!!”. Sabía que algo me pasaba y yo le decía que nada, pero ella con la mirada lo sacaba al toque….

Nuestras miradas hablan. Mírate al espejo y saca tus conclusiones, no dejes que nada ni nadie te amargue la vida. No le des el poder a ese otro para que te ponga cremas destructivas en tu rostro, la crema de la ira, de la bronca y del resentimiento. Jesús tiene la mejor crema para el rostro: que te sientas amado por Él.

3) No tengan miedo: Lo contrario al amor no es el odio, sino el miedo. Quien ama se la juega, el que teme se paraliza; quien ama se entrega, quien teme se resguarda; quien ama habla, quien teme se calla; quien ama sueña, quien teme tiene insomnio; el amor produce y genera mientras que quien teme mezquina y critica. 

Hoy transfigura tu mirada y aprendamos que siempre puede haber una visión distinta de las cosas, a esa visión la tenés que encontrar vos para comprender que todo es por algo en la vida. ¡Vamos! Que algo bueno está por venir


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