Evangelio según san Juan 3, 1-8
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos.
Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él”.
Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. “
Nicodemo le preguntó: “¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?”.
Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: ‘Ustedes tienen que renacer de lo alto’.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”.
Renace de lo alto, esto no termina aquí
1) Fue de noche: Es la actitud del que va a las escondidas, que tiene miedo de que lo vean con Jesús. Es como esos cristianos que tienen miedo de que lo vean en las cosas de Dios. Lo que yo llamo: «síndrome de monaguillo adolescente». Porque le encanta ayudar en misa, pero cuando es adolescente no se anima mucho a ayudar porque tiene miedo que lo carguen (se le rían) los compañeros, los amigos. Hay personas que también tienen miedo a lo que la sociedad podría llegar a decir por su búsqueda de lo trascendente. Busca a Dios y sentite orgulloso de tu búsqueda. No tengas vergüenza por buscarlo a Dios.
2) Lo que es carne, carne es: La vida no es tan solo esto, lo que tenés que enfrentar todos los días. Existe algo más, y Jesús te quiere recordar eso, que hay algo más, que no todo termina aquí. El cielo existe y te espera. Vos tenés una entrada y una entrada VIP. No te quedes con la carne, no te quedes con llenar los bolsillos de plata y preocuparte por la última camioneta que salga, en si podés comprarla o no. ¡Apunta a más! Apunta a pagar la cuota del cielo y no de la concesionaria.
3) El viento sopla: Hoy Dios sopla tu vida, quiere soplar para moverte y recordarte que apuntas a lo alto, a la vida eterna y a la sonrisa que no se acaba, que hay que construirla día a día. Sé feliz, y hacé feliz, porque juntos tenemos que ir al cielo y hay que llenarlo. Algo bueno está por venir.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.