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Meditación del día 3 de abril

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
“¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”.
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

Volvió a Betania

1) Betania: Es el lugar de los amigos, de los que comparten la vida y en donde están los afectos. Es el aire que recibe Jesús antes de tantas asfixias existenciales que le tocará vivir. Cuán importante es que le dediques tiempo a tu Betania, a esas personas que te hacen bien y que te acompañan en las buenas y en las malas. Me pongo a pensar en mis viejos, que cuando tenía los momentos difíciles y duros de mi vida sin preguntarme nada me acogían, me mimaban con la milanesa a la napolitana y simplemente estaban. Busca tu Betania, tu gente que te ayuda a enfrentar las cosas con la fuerza del cariño y la familiaridad. ¡Cuida tu Betania!

2) Judas: Cuando en tu cabeza se mete el dinero, ya no ves ni a Dios ni a las cosas de Dios como sagrado. Todo pasa a ser monetario, reduciendo hasta tu vida a cuestiones económicas. Hay personas que solo miran lo material, pero no miran el esfuerzo de fondo. Me causa gracia cuando vienen y me dicen: “¡che, qué camioneta que tenés! Así, sí, que quiero ser cura”. Y les digo: “buenísimo, mañana tenemos 5 misas, 151 km por recorrer y ayudar en el campo a dos personas que están postradas”, ya que tenemos camioneta hay que ir por caminos duros que solo se llega en 4×4. Entonces me mira y me dice: “mejor no”. Hay veces que somos medio Judas, porque no disfrutamos del bien del otro o del esfuerzo del otro, sino que lo medimos desde lo material y lo económico. No seas un Judas.

3) Los pobres: Pobres no son aquellos que tienen poco, sino que pobre es aquel que carece de mucho. Es verdad que hoy padecemos pobrezas, pero también veo pobrezas existenciales. Y no hay nada más pobre que creerte omnipotente pensando que todo lo podés resolver vos y que todo pasa por vos, eso sí que es pobreza. Enriquécete de Dios y busca a Dios que Él nunca te rechazará. Algo bueno está por venir


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