Evangelio según san Juan 15,12-17
Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
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El don del amor
1) Ámense: El amar implica aceptar, el aceptar implica asumir y asumir significa tomar el todo de la realidad que es esa persona y que hace a esa persona. Por tanto para un discípulo de Jesús implica tener la seguridad del amor de Dios en él o en ella y desde esa seguridad que tenés del amor que Dios te tiene, tienes que aprender a amar (desde esa actitud que te dije en principio) a tus cercanos. Nunca hay un amor a la carta, en donde elijo tal cosa de esa persona y otras cosas no elijo. Cuando se ama se toma todo de la realidad del otro.
2) Amigos: Viene de la raíz amaricus, esto significa “el que ama a otro”; es por eso que quien genera amistad es una persona abierta a aceptar la vida del otro y acepta la historia del otro. No la justifica ni apaña. La acepta para acompañar a esa vida de ese otro, para que logre el objetivo de la felicidad. Un amigo acompaña con su vida pero no le absorbe la vida y manipula su vida. No le quita la identidad ni la esencia de lo que el otro es, sino que la plenifica y le ayuda a planificar su vida.
3) Den fruto: Es a través de volver a Dios y darte a tu cercano donde se producen los verdaderos frutos de la vida y del vivir. Podrán juzgarte de todo lo que hagas, y es eso dar la vida. Porque dar la vida es salir al campo de batalla todos los días. En ese campo de batalla está la bomba de las críticas, de insultos y de prejuicios, es por eso que quien hace algo por su vida y por la de los demás, va a tener bombardeos existenciales, pero tu mejor escudo es saberte hijo de Dios y tu arma es hacerlo todo desde el corazón. La verdad siempre triunfa. Algo bueno está por venir.
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