Evangelio según san Mateo 13, 18-23
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.
Salir a sembrar
1) No la comprende: Cuando te dejas llevar en la vida por las opiniones de otros, cuando no te haces cargo de vos y siempre estás esperando que otros te resuelvan las cosas y estás a la espera, se te va la vida de las manos. Es como que buscas atarte a alguien porque por vos mismo no podés hacer nada, o por lo menos te pones el chip que tienes que ponerte pegado, como una garrapata, a alguien para que sientas seguridad en tu vida, y eso ya deja de ser vida o por lo menos deja de ser tu vida.
2) Inconstante: Cuando tu vida se empieza a ir por los sentimientos, y no por la firmeza de las convicciones, todo empieza a declinar, porque no hay raíces. Si hay algo que voy aprendiendo en este tiempo de mi vida es que necesitamos correr los sentimientos y las pasiones para asumir las convicciones de lo que a uno le hace bien para su vida. Muchas veces dejé de lado mis convicciones por alimentar una pasión o un sentimiento, hasta incluso confundí amor con sentimiento y confundí entrega con pasión…. Y eso me salió mal. Aprendí a escuchar y eso me ayudó a volver a encauzar mi vida, hacia el objetivo que quiero, y comprender que todo tiene un desenlace desde mis inicios de mi vida, de mi historia. Hoy te invito a que mires tu caminar y que veas hacia dónde vas, fíjate si hay base en lo que estás haciendo y fíjate si no estás deambulando por la vida. Hoy mira tu vida y fíjate que es lo que está permanente en vos y quién está con vos.
3) Escucha y comprende: Para hacer fértil tu vida se debe aprender a escuchar. Es necesario comprender que todo lo que te pasó en la vida es por algo y para algo. Incluso aquello que te hizo doler y sufrir te permite hoy ser más fuerte. Antes, en mis inicios de cura, me hice una persona fría y hasta de recta observancia, me escondía detrás de una sotana y detrás de un título. Pero cuando entré en mi crisis y cuando ví que cuando me quedé en la nada la vida no era como pensaba. Comprendí que estaba equivocado y que no era el dueño de la verdad. Hoy, al volver, después de dos años de crisis, y el poder ver desde afuera a mi Iglesia, puedo comprender que la vida es corta y que lo que te hace grande en esta vida es tu darte y donarte sin esperar nada de otros. Es mostrarte como sos y no como otros quieren que vos seas. (Ultram) Hoy da fruto desde tu escucha y entrégate desde lo que comprendiste, lo que sos vos y desde lo que quiere Dios de vos. Algo bueno está por venir.
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2 comentarios
Me encantan las homilías del Padre Luis, sus reflexiones. Llegan al corazón.
Dios te siga bendiciendo Padre Luis, tus palabras me llegan en lo mas profundo y me traen las respuestas de Dios por ser vos su mensajero. Algo bueno esta por venir